sábado, mayo 16, 2015

Nadie Lee - Presentación Colectiva YMC



La desorganización interna a la que esta editorial se resigna, refleja el asentamiento de las letras y otros ademanes como lo hace una yerbamala entre los arbustos que nadie ve y a todos estorba; de esta forma hemos venido trepando con varios cómplices con dirección a ninguna parte y esta misma licencia nos permite hoy semejante mixtura de evento.

Presentación Virtual de:
- "El Ojo" de Liliana Colanzi (Bolivia)
- "Yakuza" de Francisco Ide Wolleter (Chile)
- "Rancor" de Daniel Rojas Pachas (Peru)

Lecturas de:
- Rery Maldonado
- Vadik Barrón
- Pablo Cesar Espinoza L.

- Juan Malebrán

Bonus: Presentación Catálogo Yerba Mala Cartonera en ISSU

Ca´hj de honor, coro general

... Esto y más el sábado 30 de mayo a Hrs 20:00 en La Mosquita Muerta (martadero) porque en realidad #nadielee

martes, enero 06, 2015

Congénito, sobre “Bozal” de Juan Malebrán


Por Roberto Oropeza


Los errores del padre no son los errores del hijo; pero los vicios, esos sí son heredables. Al menos, ese es uno de los centros motores de Bozal  (edición especial de Yerba Mala Cartonera, 2014) del autor hospiciano —radicado en Cochabamba— Juan Malebrán.

“Sed que te heredo en medio del miedo” o dicho de otra manera: el lento proceso de autodestrucción generado por el alcohol, que se asemeja al  lento transitar en una peregrinación, teniendo a la pampa como telón de fondo —ese eriazo tan desconocido por estos lados— propicio lugar que no oculta nada y que a simple vista tampoco dice nada.

Este no decir, este no manifestarse del todo es otro de los aspectos sobre los cuales gira el poemario, dueño de una contención y economía de palabras que explica sólo lo justo y  necesario “el coraje no alcanza para arrancarnos de cuajo la lengua que nos mantiene balbuceando en el regazo de nosotros mismos”.

Este acto, el de la imposibilidad de decir las cosas o revelarse ante las mismas, es un juego de a dos puntas, por una parte el autor que, pese a la violencia de algunas de sus imágenes, es mesurado y preciso con  las mismas; y por otra el lector que no puede hacer otra cosa que leer sin poder reaccionar o manifestarse de manera diferente. Conclusión: la comunicación entra en una fase de deterioro, se hace inservible. De alguna forma las dos partes han quedado amordazadas “frente al miedo que la carne impone”.
(…) Un estropajo por lengua
es lo que se tiene
como un nudo que se ciega y
se traba con el segundo vaso
asegurando la incontinencia y
el tiro al blanco en los urinarios.
Bozal no viene a ser una colección de recuerdos familiares amenos “para entonces quizás tu hermana haya dejado de soñarme cada noche cubierto entre mortajas como un cristo ebrio”; pero tampoco busca regodearse en la lástima por la pérdida del padre. Es una fotografía en blanco y negro de la realidad y sobre todo de los recuerdos mezclados con el asco y el delirio de quien posee  esa sed expuestos  todos  a contraluz sin ficción que los salve “que otros lloren la derrota, el desgaste o hasta el triunfo”.

Otro aspecto relevante es el cambio constante del hablante lírico, como el cambiar de carril por la autopista. Este aspecto ayuda de sobremanera a que el poemario fluya libremente por su cauce. Malebrán es consciente de esto y se lo hace notar al lector “todo caerá, incluso tú, que confundes mi voz con tu voz”.
Punto aparte, merecen los 3 textos centrales —aquellos que vienen con numeración romana—y que podrían ser vistos como un epitafio, uno extenso donde el padre va relatando sus últimos momentos:
“Ernesto del Rosario Malebrán Rojas
nacido el 9 de febrero del cincuenta y dos.
Le dije a la enfermera que llenaba la ficha
mientras, mis hijos a lo lejos
no se enteraban que esa misma mañana
dejaría las sábanas para pasar al cajón”
Esto es, una referencia que bien podría llegar a catalogarse como un tributo u homenaje a la Antología de Spoon River de Edgar Lee Masters y su “colección” de espíritus errantes por los pasillos de un panteón, contando sus historias, quejándose por el lugar que les toca ocupar en su última morada. Bozal podría instalarse perfectamente en ese espacio, como un epitafio más, escrito a dos manos por padre e hijo o por uno de ellos que ya no sabe quién realmente es.

Publicado en una edición especial por la editorial Yerba Mala Cartonera, este pequeño libro, también podría ser visto como las últimas palabras de alguien que está por caer o quizás, y esto es lo extrañamente triste: las primeras de aquél que ha comprendido su destino, mediante el otro.

Volutas
 “Adiós, adiós a nada. Doy gracias,
. . . . . . . . . . . . . . .muchas gracias”
. . . . . . . . . . . . . . . . Robert Lowell
De las cuatro cosas que vivimos
ten en cuenta la tarde en la que te dije:
“cuídate de la tierra de cementerio
en las esquinas de tu casa.
Los muertos hablan un idioma
que algunos aprendieron
de la calaca con la que beben.
Cuídate de ellos y de la sal
en el fondo de tus bolsillos.
De aquel que comparte tu mesa y
guarda en su corazón el bálsamo
del evangelio
-aléjate-
delas plegarias de tu madre y
de la familia en su liturgia.
Ten en cuenta
que no todos han nacido
para leer el mundo en el filo de los vidrios
que en lo alto de los muros
el viento desgasta lentamente”.

lunes, diciembre 29, 2014

Alborotos de una desastrosa caída Ave no chão, - Pamela Romano (Yerba Mala Cartonera, 2014)

Pensé en una imagen cuando leía los poemas de Ave no chão. La imagen de un rinoceronte en el zoológico de Buenos Aires, una fotografía de Adolfo Bioy Casares. La enorme bestia está en la esquina de su pequeño espacio, arrinconada, en un estado y una posición parecida al descanso, pero también al hastío. Vemos la sombra de las rejas sobre su cuerpo, que parece que se viera más plomo porque la fotografía es en blanco y negro. Imposible no imaginarse la furia de este animal –ahora agazapada,  resignada– en medio de una selva solitaria, su ancho hogar. Sin embargo, la furia aparece convocada en la foto, en el enclaustramiento retratado: el hastío del animal tiene que ver con la ansiedad. Estar en otro lugar, parece decir.

Como esta imagen, los poemas del libro de Pamela hablan de estar en otro lugar, de las cosas desencajadas y orientadas, digamos, hacía un ir yendo que nunca termina: el “proyecto de lo inconcluso”, el “cambio de estado”, “ese marco distorsionado / que no distorsiona / que distorsiona que hace / que aparezcas divagando con tu rostro / cuando aparece fugaz como las cosas que no recordamos cómo / son en su interior”. En el dilatado andar de las cosas hacia su devenir -impreciso porque es el andar en sí, es decir, el hecho corporal de abandonar el espacio como única vía posible de habitarlo- en este dilatado andar, la voz se fascina con la informidad, la contrageometría, la imagen de unas ropas mojadas colgadas con ganchos en cuerdas livianas, pero también la imagen de una bailada que parece una bailada de carnaval, o una larga noche de alboroto, cuando beber vino es ingerir la planta para que la planta sea en uno, demoler la raíz –la propia y la ajena parasitada en la propia– y contemplar un cielo, ese cielo que ve el cuerpo atareado por el honroso oficio de emborracharse.

Este poemario está colmado de una fascinación por el extravío, no como estado, sino en sus maneras dilatadas, extendidas, de apreciar las cosas, de mirarlas amorosamente proyectadas hacia el vacío, hacia la incontrolable cantidad de vacíos que las rodean. Ser es cuestión de pararse, digamos, ante un precipicio y aventarse al proceso de caer, de escribir sobre un vuelo sin atender las pausas, la estabilidad, el punto A y el punto B latentes pero no habitados, imaginados y depositados en una bolsa negra: “irse es un encuentro –hacía lo que no se sabe / sabiendo que has llegado absolutamente tarde”. Pero el libro nos habla sobre una caída, o sobre una disgregada secuencia de caídas impulsadas por una fe que celebra el fracaso de lo que es incompleto. Por eso me parece que leer este libro tiene que ver con imitar las caídas, o al menos encontrar los huecos donde cabrían unas caídas más o menos personales, más o menos replicadas. Éste es un libro descompaginado, reunido por un desorden parecido al de las manchas o los pedazos, o los granos de arroz contabilizables en un plato. “Soy a retazos repetida como el pasto”, podríamos repetir a coro con la voz. Ella se juega por el desvarío, por una voluntad de conmoverse ante el más ínfimo y el más tremendo movimiento del universo: allí se encuentran un perro mojado con la observación del sol, actos desamparados en un universo desamparado.

Escribir este desvarío adquiere un movimiento frenético. Tengo la impresión de leer a alguien que corre festejando la persecución de una enorme bestia, que va a matar. Esta agitación de la voz aparece en un poema titulado “el banquete”, donde el cazador le entrega a su presa en igual intensidad que lo que le quita: la caza es una graduación de reciprocidad, donde se pierde y se gana, donde matar es un amoroso acto de acompañamiento. El ritmo de la persecución es registrado y las cosas se miran desde esta fe: la intermitencia, lo entrecortado, son formas vivas, muy libres, que se escuchan a veces como si se tratara de la superposición de diferentes registros de la misma voz, otras veces como la voz y su eco, desigual, irónico. Esto no se ofrece como una alternativa: el registro es un residuo de la mirada, en la que no se puede confiar, una imagen o una serie de imágenes que contienen, que son lo opaco. Pequeñas y raudas apariciones que, dice el poema “112”, “pese a todo persisten y laten / como si apretaran y sostuvieran algo / quizás un corazón”. No sabemos, no nos acordamos el interior de las cosas y su imagen nos sostiene en el deseo, no en su fin. Estar proyectado a otro lugar, estar diferido en la imagen, no habitar el lugar porque se habita la imagen.

“Nada de la visión es cierto”, dice, y por eso atender el desacierto con palabras es un camino de tropiezos, nudos, astillas. Escribir es reescribir, pero con los dedos desencajados, o con la ceguera que da la afrenta al sol, o sobre una mesa que vulnera y astilla las manos, o con el humo borroneando y difuminando los contornos, la soledad específica –pretendida– de cada cosa. El lenguaje aparece vulnerado, lastimado, incendiado, plagado de huecos por donde la materia de las cosas fluye. Mirar es aceptar que lo que sostiene no puede ser visto. Por eso la ansiedad de la persecución imaginada o intervenida es la tonalidad de estas palabras, que saben que lo que les ha sido dado no puede ser descifrable o transferible. Por eso, en los poemas de este libro, la forma en la que las palabras están dispuestas, su contigüidad, su distancia y su velocidad, toda esta configuración se sostiene en lo que no se ve, es decir, en cosas, en palabras que no son dichas o que no se pueden escuchar, en registros que no se hicieron. Se debieran hacer, sugiere la voz en al menos dos momentos: la foto que debiera ser la única, el grito verdadero que no se escribe nunca y es lo que debe escribirse. Creo que ambas imágenes se articulan por la idea de la celebración de la extinción, que es constante en casi todos los poemas, y que es algo parecido al rastro de la ansiedad, o hacia donde se proyecta esta ansiedad, digamos, productiva, paradójicamente fértil. Las cosas extinguen o van extinguiendo su estado, con frenesí, con el cuerpo siendo cuerpo, viviéndose como si fuera propio. No lo es, o su propiedad no es transferible a nosotros. A préstamo, el cuerpo a través de la escritura reconoce su amparo y su desamparo, se abandona a su desastre, a su hermoso caos.

El rinoceronte, como el lenguaje en los poemas de Ave no chão, está en otro lugar. La ansiedad sostiene su movilidad, siempre diferida.

el cuerpo es una proyección una fibra latente
cuyo segmento menor
es al segmento mayor lo que el segmento mayor es a la totalidad
es decir tu mano es a tu brazo lo que tu brazo es a tu cuerpo
dicho con claridad
no?




Por: Mary Carmen Molina Ergueta

sábado, noviembre 22, 2014

Entrevistas cartoneras - Patricia Requiz

"¿Mi objetivo? salir por completo de mi zona de confort"

Patricia Requiz irrumpe en la literatura boliviana con Los Lunares de Crawford, un libro donde la soledad, el rechazo y el erotismo conviven en seis cuentos donde la escritora trata de lidiar o a lo sumo convivir con ellos.

por Equipo Yerba Mala Cartonera-Bolivia. 2014


Desde tus colaboraciones en colectivos como "Pan de batalla" y "Escritorio acrónimo" a la publicación de tu primer libro ¿Cuál ha sido la  evolución  de tus textos?

Abismal, tengo algunos textos de hace años atrás guardados en los archivos de mi computadora y sólo digamos que me alegra que sigan ahí y no publicados en otro lugar. Creo que es importante que un escritor se supere de un texto a otro, espero y después de los Lunares de Crawford la diferencia siga siendo abismal sin perder su esencia.

¿Cómo ha sido el proceso de construcción de "Los lunares de Crawford"?

Ha sido una cosa de trasnoches, borrar y volver a escribir, reír, llorar, putear, ver películas  de Lars Von Trier, apagar el televisor y continuar con el cuento, la computadora infecta de virus, llevar al técnico y continuar con los cuentos. Ha sido algo así más o menos.

¿Cuál es el común denominador entre todos los cuentos?

Todos llevan en la frente el sello de reverendos perdedores, personas por las que no voltearías a mirar dos veces y que siempre olvidas su nombre en la calle o en alguna fiesta. Una mujer sentada en un café a media noche, una niña en un puesto de hamburguesas, una anciana muerta en la soledad de su hogar, un nerd en un colegio cualquiera, un patético profesor de artes plásticas y  un hombre que ve mucha pornografía. Todos están en la búsqueda implacable de una venganza que nunca llegará a concretarse, tal y como sucede en la vida real.

¿Con qué escritores o estilos te sientes más identificado cuando escribiste "Los lunares de Crawford"?

Creo que siempre ha estado presente inconscientemente la influencia del escritor mexicano Xavier Velasco.

¿Que banda sonora le pondrías?

Sería “Creep” de Radiohead.

¿Cómo ha sido la experiencia de escribir textos abordando desde el punto de vista masculino?

Bastante difícil. Sigue siendo un reto para mí abordar temas desde la perspectiva masculina, por el mismo hecho de que quién está pincelando la historia desde el fondo es una mujer. Aun así voy a intentarlo las veces que sea necesario ¿Mi objetivo? salir por completo de mi zona de confort.

¿Tus cuentos podrían entrar en la categoría de literatura erótica? 

Sí, a pesar de que yo no podría considerarlos eróticos puramente, creo que los matices de erotismo que forman parte de cada uno de los cuentos de la antología no fueron intencionales, están ahí porque la historia así lo requería. Es posible que más adelante mis cuentos no contengan ni un rastro de erotismo, todo depende de qué quiero contar y de qué forma.

Uno de tus cuentos, Retrovisor, aborda el tema del snuff y  la desaparición de niños...

Tuve mis dudas cuando empecé a escribirlo,  eran temas delicados y no quería  que el mensaje se interpretara de forma incorrecta, pero cuando me encontraba por la mitad de la historia decidí mandar por un tubo todos los principios y mis buenas costumbres. Cuando estoy leyendo me gusta toparme con un texto que no piensa ser condescendiente conmigo y que de a buenas a primeras introduzca el dedo en la llaga y que extrañamente llego a disfrutar, cómo cuando te cuentan un chiste de judíos y botones, no deberías reírte (eso te dicen) tarde, ya lo hiciste y vaya que te reíste. Hubiera querido arriesgarme más con Retrovisor, aún tengo mucho de que despojarme, quiero que mis textos reflejen mi perspectiva de la realidad.  

¿Cómo sientes que te arriesgarías más en un futuro?

Creo que todavía me falta dejar atrás ciertos “principios” que llegan abruptamente a mi mente cuando intento mostrar mi propia verdad a la hora de escribir, es cosa de tiempo, pienso, o como un amigo mío alguna vez  me dijo: "Solo déjate llevar".

¿Cómo ves el panorama de la literatura boliviana?

Creo que ya existe una generación  de escritores en la ciudad, con propuestas nuevas  y explosivas, existen más posibilidades de publicar textos y contar con el apoyo de muchos colectivos independientes, hay una movida literaria bastante interesante, pero aun  así estamos en la nebulosa, sin mencionar la eterna ausencia de las autoridades  y el desinterés de las personas en apoyar el arte local,  pienso que algunos todavía leen la reseña del escritor antes de comprar un libro, o como lo sucedido en el último evento, buscas el stand más atractivo con los libros más rimbombantes y precios exuberantes, antes que detenerte a ver el stand con libros hechos a mano, en papel bond y fotocopia. Y eso solo hablando de literatura, que si hablamos sobre teatro y  cine en Bolivia, estamos igual o peor.

¿Por qué decidiste publicar en Yerba Mala Cartonera?

Yerba Mala siempre ha sido un espacio que ha acogido a nuevas voces, no solo escritores jóvenes con propuestas frescas, sino también a escritores reconocidos dentro y fuera del país, sin mencionar que es una de las pocas editoriales independientes que lleva muchos años aportando a la literatura boliviana. Es un honor ver mi nombre entre sus listas junto a otros escritores.

¿Que proyectos literarios se vienen después?

Por el momento seguir trabajando en mis textos, es claro que no voy a dejar de escribir, me gustaría seguir experimentando, quiero aprender a escribir guiones cinematográficos, quien sabe y resulta bien, o quizás no. Ni yo misma estoy segura.

viernes, noviembre 14, 2014

Descarga libros cartoneros 2014


Vamos al grano, lo hemos venido hablando en las presentaciones y en las entrevistas, no hubiéramos oído ni un disco, ni leído un libro: somos lo que somos por ella y nos debemos a ella. Les dejamos los links de descarga de todos nuestros libros publicados el 2014.

Juan Malebrán - Bozal
Fabián Casas - Tuca
Pamela Romano - Ave no chao
Patricia Requiz - Los lunares de Crawford
Extraeditada Cuento
Yamil Escaffi - Cadáveres personales

Disfruta pero sobre todo difunde.

Yerba Mala presente en la Feria del libro Cochabamba

Se terminó la Feria del libro en Cochabamba ¿el balance? positivo, contamos con un stand poderoso/compartido con los viejos amigos además de algunos nuevos; desde allí pudimos ofrecer una alternativa al lector que está cansado de encontrar los mismos poemas de Benedetti (ponga usted el nombre del autor que más prefiera) que se había comprado hace cinco años en esta misma feria y en ese mismo stand.

Fueron diez días de correr de un lado a otro ultimando detalles para las presentaciones, beberse todo el vino y volver tarde a casa con hambre, haciendo un gran esfuerzo por encajar la llave en la cerradura y levantarse temprano al día siguiente, con resaca y en un cuarto desconocido. Nada nuevo, las jornadas de la feria son así.

Nuestros libros presentes en el stand "indie"

Pamela Romano leyendo sus poemas en megáfono 

Juan Malebrán invitando al brindis de Bozal

Presentación Bozal

Bozal de luxe



miércoles, octubre 29, 2014

Entrevistas Cartoneras - Yamil Escaffi



En el desencuentro de los cuerpos todas son formas de no decir nada”

Retomando la complicidad que comparte con la editorial, Yamil Escaffi vuelve a publicar con la Yerba Mala Cartonera tras haber configurado una “Jaula Elemental” en el 2010. En esta entrevista abordamos al autor desde su más reciente trabajo, Cadáveres Personales, que se volverá a presentar en esta oportunidad, dentro del marco de las actividades de la Feria del Libro de Cochabamba.

 
¿Cómo ha sido el proceso de construcción de "Cadáveres personales" para ti?
Sucede durante una etapa en la que traté de escribir sobre elementos cotidianos, donde el encuentro y desencuentro de los cuerpos involucra suficiente poesía que no necesita de las estructuras surreales que me gusta manejar
- ¿Cuál ha sido el hilo conductor del mismo?
Una sexualidad donde no existe nada preestablecido, donde el cuerpo propio se fotografía junto a otro cuerpo y juntos alcanzan una tesitura irrepetible que a veces es soledad pero también llega a convertirse en un entorno vivo
- ¿Que texto del poemario crees tú que es el centro del mismo? ¿Por qué?
En el desencuentro de los cuerpos todas son formas de no decir nada”
Porque toda fusión involucra una otredad que se configura a la distancia, pero durante el acercamiento se reconfigura desde el lenguaje
- ¿Qué cadáveres personales tuviste que re-visitar para concluir el libro?
La Pizarnik enamorada está muy presente,  al límite del plagio. Su lectura para la realización de este libro me ha dado más seguridad para escribir desde lo femenino, porque es en ese terreno donde podemos ver más claramente el matiz de las emocionalidades que el machismo suele atribuir a las mujeres y borrar de los hombres, pero está presente en todas las personas
- ¿Cómo surge la idea de elaborar epitafios ficticios?
Son la invocación de una estructura que se abre, es el cambio en el tiempo y espacio del mismo concepto a través del juego de la exploración del cuerpo. No escribe lo mismo un  hombre que una mujer ni se escribe ahora como se escribía en 1920
- ¿Con qué escritores o estilos te sientes más identificado cuando escribiste o releíste "Cadáveres Personales"?
Lo veo con un estilo clásico, adentro de todo margen. Al tratarse de una fotografía literaria no va a desafiar ningún estilo ni lenguaje pero consolida una narrativa, ese era mi reto, a pesar de ser disgregado reúne los elementos necesarios para contar una historia.
- ¿Cómo defines la situación actual de la poesía Boliviana?
Paso
- ¿Qué proyectos literarios se vienen después?
Estoy trabajando un texto poético con el que me despediré, por un tiempo, de la escritura. He experimentado con diferentes estilos poéticos y estoy en una fase de aglomerar todo lo aprendido y leído para poder gestar una narrativa más completa y profunda en el poemario llamado “Tan lejos del tacto”. A pesar de mí pasión por escribir quiero experimentar más con las artes visuales como parte del “Colectivo Martina Bug” con proyectos de género y medio ambiente.


jueves, octubre 23, 2014

Entrevistas Cartoneras - Pamela Romano

 "Seguramente escribo poesía como una manera de estar cerca de la música" 


Después de un prolongado silencio literario Pamela Romano regresa con Ave No Chao, una suerte de resumen de lo ocurrido en este intervalo, presentándolo el dos de noviembre en el marco de la Feria Internacional del Libro de Cochabamba.

por Equipo Yerba Mala Cartonera-Bolivia. 2014



Entre La Paz y Buenos Aires, entre el cine, la literatura, entre el pulso y el ritmo está Pamela Romano y entre ella y nosotros está Ave No Chao, la excusa perfecta para realizar esta entrevista que también sirve de pasaporte al mundo cartonero a días de su presentación.



¿En qué circunstancias fue escrito Ave no chao?

En qué circunstancias? En todas las circunstancias yo creo, en el libro hay poemas de diferentes edades, viejos, jovencitos, mixtos. La circunstancia de montaje y ordenamiento de los poemas fue hecho con mucha luz de mañana, música, con gente en casa.

Desde la edición de "Lengua Geográfica" hasta éste que es tu segundo trabajo, han pasado siete años ¿Qué ha sido de Pamela Romano en ese tiempo? 



Siete es mi número preferido, sin duda me sigue. En estos años 7 años me he dedicado  a estudiar la imagen, el montaje de imágenes, los sonidos, etc, todo lo que no sea palabra; también a bailar mucho, conocer la poesía del cuerpo a través de la capoeira angola. 

¿Qué es lo que diferencia a "Lengua Geográfica" de "Ave no chao"? 

Un ave es más concreto que la lengua. Tiene más color. Un ave vuela, a la lengua hay que sostenerla. 

En Lengua geográfica haces referencia a los Beatles o Björk por citar algunos, en Ave no chao tenemos a Caetano Veloso ¿la música es importante a la hora de escribir para ti?

La música es importante a la hora de hacer todo. Creo agudamente en el ritmo.  Seguramente escribo poesía como una manera de estar cerca de la música. 

Con qué escritores o estilos te sientes más identificada cuando escribiste Ave no chao?

Siento respeto y gran placer al leer E. E. Cummings, de Campos, Pessoa. 

En Ave no chao hay una celebrada "desobediencia" al uso de puntos y comas optando por los espacios y silencios ¿a qué se debe este "incendiar el lenguaje"?

Habría que incendiar el lenguaje, junto con todos los billetes. Mi “desobediencia” que está lejos de incendiar algo, es nomás querer ser obediente con un pulso, con un ritmo. Me interesa trabajar el texto como experiencia oral, con vistas siempre a la lectura, a la voz, al otro. 

¿Con qué otras artes podrían ser complementados los poemas de Ave no chao

Mi plan, ya en ejecución, es llevar los poemas al sonido y a la imagen. Estoy haciendo poemas visuales con gran alegría y hubiera querido en verdad que este libro sea un video bien cartonero, bien decididamente precario. Esas imágenes son las que busco y quizás son sobre las que escribo. Me gusta ir de un lado a otro, de las palabras a las imágenes y creo que ese viaje es posible, entre otras cosas, por el sonido. 

En estos siete años, has tenido el temor de no poder escribir más? 

Si, claro que sí. Pero un buen día me di cuenta que “el temor de no poder escribir más” era una postura, o más bien una pose bien solemne y sacrificial ante la escritura, porque siempre seguía escribiendo, decía que no escribía pero escribía. 
Ya no me interesa jugar con esa figura “de la hoja en blanco” y del miedo. La escritura, como todo, es una afirmación. 

¿Cuál es tu papel dentro de la literatura boliviana?

Mi papel es un papel arrugado. 

¿Cómo defines la situación actual de la poesía Boliviana?

Es una completa y decidida mafia organizada. 

¿Por qué decidiste publicar con yerba mala cartonera? 

Los libros cartoneros son livianos, menos cargados, sin impuestos, más baratos. Son excelentes para viajar y regalarlos sin miedo. Modestamente se distribuyen casi por sí mismos y por eso, paradójicamente, son los libros más robables. Todo eso, obviamente, es funcional a la poesía, enfatiza su aspecto material, artesanal, marginal. 

¿Que proyectos literarios se vienen a futuro?

Literarios creo que ninguno. Libertarios...

martes, octubre 14, 2014

Entrevistas Cartoneras

Entrevista al poeta chileno radicado en Bolivia Juan Malebrán 

"Me repito, constantemente. La novedad no es lo mío”


A menos de un mes de publicar su segundo libro, el poeta hospiciano nos dice: “en el caso de “Bozal” una serie que se terminó de configurar tras una fractura irremediable, o sea, la muerte del padre, pienso que no hay país, ni radicatoria alguna que importe.”

por Equipo Yerba Mala Cartonera-Bolivia. 2014









Desde que llegó a Bolivia el año 2008, Juan Malebrán trabaja como coordinador del área de letras de proyecto mARTadero. Ha sido responsable de talleres, encuentros, publicaciones y de generar un tráfico de obras y autores entre Chile y Bolivia. Poco dado a la corrección política, no han sido pocos los cruces que ha tenido con quienes defienden discursos de “trasnoche humanitario” o buen "rollismo ayudantil" como el mismo define a quienes en sus breves pasos por nuestro país aseguran estar “cumpliendo la cuota obligatoria de filantropismo primer mundista”. Hoy, sin embargo, su rechazo a “la buena conducta” no es el tema del que nos hablará, sino de su último trabajo. Un poemario breve, pero al hueso. Una descarnada propuesta en la que aborda el alcoholismo, la enfermedad y la muerte de su propio padre.


La editorial Yerba Mala Cartonera se complace en editar Bozal y en hacer pública esta entrevista de un escritor poco dado a ellas.
 


¿Cuál ha sido el hilo conductor de Bozal?
En un comienzo la idea era escribir una serie de textos que tuviera como eje transversal el alcohol. Pero el alcohol no como sinónimo de festejo, ni de choreza, sino más bien de condición a la que se llega silenciosamente a lo largo de los años, frente a la que en un punto se debe tomar una decisión: sales o te quedas. Luego, pasar tiempo bebiendo y pensando sobre esto me llevó inevitablemente a la figura de mi padre. Ahí me detuve. Él estaba en el proceso final de la cirrosis que terminó por matarlo. Después de su entierro, la serie no era la misma. La retomé, a los pocos meses y para entonces, me di cuenta que era una charla que en más de un momento tuvimos los dos, en la época en la que trabajamos juntos, cuando ya no vivía en casa, en sus internaciones en el hospital y en la última etapa de su vida, cuando yo regresaba a Hospicio y nos pillábamos en la misma esquina de siempre.

Desde la edición de reproducción en curso hasta éste que es tu segundo trabajo, han pasado seis años ¿Por qué tanto tiempo? - ¿Qué ha cambiado en tu escritura desde Reproducción en curso a Bozal?

Nunca me ha entusiasmado mucho publicar. No es una pose, ni una estrategia como se podría creer. Supongo que, derechamente, soy flojo. Me da una pereza tremenda ordenar los textos que tengo almacenados en mi bandeja de gmail o transcribir mis libretas de viaje....me da mucha flojera. Está claro que me falla el oficio. Ahora, ¿qué cosas han cambiado en mi escritura? Supongo que no mucho. Me repito, constantemente. La novedad no es lo mío.

¿Con qué escritores o estilos te sientes más identificado cuando lo escribiste o releíste?

En Bozal me acompañan los que sirven de epígrafes, o sea, Jorge Teillier por su cercanía con el vaso y su entendimiento de la muerte, Egdar Lee Master por la maravilla de sus epitafios y GG Allin por la desvergüenza de sus espectáculos, sin concesiones y siempre ante un público mínimo

¿Que banda sonora le pondrías?

Ninguna. No sé tú, pero yo no puedo leer con música.

¿Por qué decidiste volver a publicar con la Editorial Yerba Mala Cartonera?

Porque me cuesta pensar en otra editorial con la que publicar aquí en Bolivia. Es casi imposible. ¿Quién más podría haber optado pasar por alto un registro bajo licencias libres y aceptar la promoción directa de la piratería?

¿Cómo defines tu papel dentro de la literatura boliviana y chilena?

En ninguna creo tener un papel. Me gusta la auto ficción, pero como diría Marcelo Ramos “en su justa medida”. Trabajo haciendo gestión, desde ahí, entonces, tal vez tenga algún valor el haberme interesado por conectar algunas propuestas chile-bolivia o el generar traspaso de obras y autores jóvenes. Transfronterizar el asunto. Esto, como te digo, puede ser visto como un aporte, que para mí tiene bien poco con representar o definir un papel. Finalmente aquí ¿quién tiene idea de lo que hago aparte de mis amigos? Imagínate en chile, donde no vivo hace casi siete años.

¿Bozal podría haber surgido si estabas radicando en Chile?

Pienso que un texto aparece cuando es el tiempo que aparezca. Uno masculla, regurgita, vuelve a tragar, hasta que el bolón sale sin posibilidad de regreso. Supongo que para todos es distinto, pero para mí da un poco igual donde esté. Al menos eso me gusta pensar. Además, en el caso de Bozal una serie que se terminó de configurar tras una fractura irremediable, o sea, la muerte del padre, pienso que no hay país, ni radicatoria alguna que importe.

¿Que proyectos literarios se vienen después?


¡Antes! Tengo pendientes cosas desde hace un buen rato. Como te digo me da una tremenda flojera ordenar mis textos. Escribirlos, incluso. Puede sonar idiota, porque ciertamente lo es, pero cuando leí el prólogo de Juan Villoro a los “aforismos” de Lichtenberg, me sentí bien. Es saludable saber que no todos se han pasado la vida desesperados por armar y publicar sus mamotretos ilegibles. Bueno, el asunto es que tengo una cosa llamada Entretenciones Mecánicas que algún día terminaré y otra  plaquette, apenas!!— llamada Trópico. Es un poco extraño, pero el próximo año recién aparecerá en Chile Reproducción en curso, gracias a Daniel Rojas Pachas que por alguna razón se interesó en reeditar un libro que nunca pasó de las 100 copias cartoneras.


Bonus Track

Tenemos entendido que esta primera edición de Bozal será de un número reducido de ejemplares ¿cuántos son? ¿Cuáles son sus particularidades?

Sí, serán 30 ejemplares y la particularidad aunque no tanto porque siempre armé libros cartoneros radica en que estaré involucrado en su confección. La mayor gracia, quizá, consiste en que será un libro con formato especial. Más pequeño, más caro y con pre-ventas.


¿Cuándo y dónde se presenta bozal?
El libro se lanza el 6 de noviembre, o sea, el día en que se cumple el primer año de la muerte de mi padre. No iré a Chile para la fecha. Levantaré el vaso desde aquí, o sea desde mARTadero, específicamente desde La Mosquita Muerta, donde se hará la presentación.

¿Por qué no optaste por presentarla en la feria del libro?

Porque con la gente que asiste a estos eventos sociales no tengo vínculo alguno. Prefiero que quien se interese por escuchar, venga a eso y no se meta al paso haciendo ruido con su trancapecho. Además, a la cámara boliviana (del libro), tengo entendido, no le apetece mucho el discurso pirata.




martes, septiembre 30, 2014

Presentación tres al tren - feria hecho a mano

Y bueno, hace algunas semanas  que realizamos nuestro evento "tres al tren" con un lleno total (no sabemos si era por nosotros o por los deliciosos completos que venían después, probablemente los completos) donde presentamos los libros de Yamil - Cadáveres personales (ganador del concurso de poesía extraeditada 2013) y la re-edición del poemario Tuca del ya mítico Fabián Casas. Debido a nuestra euforia,  no hay ningún registro fotográfico del evento salvo éste cortesía de nuestros amigos de la mosquita muerta (el único bar al que nos dejan entrar)



Tres al tren y su única foto

Al día siguiente con algo de cansancio por los festejos  nos fuimos a la feria organizada por el teatro Hecho a Mano; nuestro stand quedó bien acompañado por el querido ekeko a quién le pedimos que nos guíe en lo que resta del año y el próximo y así sucesivamente. Abundancia, abundancia, abundancia de textos, hojas tamaño carta y sobre todo cartones. Nuestro pan de cada día.

Se viene la feria del libro de Cochabamba y esperamos tener sorpresas para tal acontecimiento, nuevos libros, más presentaciones y noches agotadoras. Esperamos no olvidarnos la cámara esta vez. Otro asunto que está en nuestra extensa lista de pendientes es el de subir al blog las versiones en  pdf de los libros de Yamil y Fabián. Lo haremos. Más temprano que tarde.


Ekeko cartonero

Stand cartonero en la feria del teatro Hecho a Mano