Reseñas YMC. Voces descubiertas


por: Araceli Castro

En la brevedad y el impacto de los escenarios fabricados dentro de los cuentos se encuentran las historias que pueden impresionar más al ser humano. 

    La tercera entrega del concurso de cuentos “Crispín Portugal” es una antología de cuentos que recopila las obras ganadoras y menciones de honor que participaron gracias a la convocatoria de Yerba Mala Cartonera. Estos cuentos, muy diferentes entre sí, incomodan, pero de una forma en la que el lector termina cuestionando los temas centrales que estos abarcan. 

    La ganadora, Daniela Calani, abre esta antología con dos cuentos que si bien no tienen un tema en común, nos transmiten demasiada intensidad. Comenzamos con “Granizo”, donde entendemos que el ser humano es un mundo dentro de su cabeza: planifica, maquina, idealiza escenarios con un propósito que muchas veces puede o no resultar, sin dejar de lado que, por fuera, se presenta de otra manera, como si el objetivo fuese distinto. La protagonista de este cuento idealiza cómo ponerle fin a su vida, “disfrutando” sus últimos momentos, pero al final quizá algo le hará cambiar de parecer. En “Máquina Sublime” nos encontramos con una narrativa que, en lo personal, adoro. Tener un narrador que te guía, es tener una voz de fondo que te dice lo que pasará, y es inevitable que pase, pues te condiciona a ello. Con este recurso nos muestra cómo el  dolor, un duelo no superado, la obsesión a la que puede desembocar este y, ayudado de los recursos tecnológicos, se siente más como un peso cuando te dicen que lo puedes vivir en carne propia y no se queda en un escenario más.  

    Sin duda, estos dos cuentos como apertura a una antología, demuestran por qué fueron las obras ganadoras, dejándote la piel chinita. 

   Con las menciones de honor no nos quedamos cortos.

    Miguel Carpio, con “El tercero de la segunda fila” y “Vajilla”, nos presenta una voz donde la comunicación, que aunque siempre digamos que es lo primordial en el día a día, siempre es algo que aún se nos complica, más cuando tenemos que tratar un temita serio. El más impactante es “Vajilla” donde Carpio, creando un ambiente complicado, nos pone una premisa en la que el amor no siempre puede con todo.  

    Nathan Leaño se presenta con “Un pretencioso del siglo XXV” en el que puede tomarse como una crítica a la moral humana(?) y lo absurdo que se toma a veces el tema del suicidio, o la poca importancia con la que muchos la tratan. Y luego nos entrega “Mordelon” un cuento que explota con su giro al final, donde nuevamente se pone en mesa de debate la moral y hace una crítica evidente de cómo las personas defienden, a veces (por no decir casi siempre), a las personas incorrectas  por los estereotipos e imágenes que se perciben de estas, por más que las evidencias demuestran culpabilidades… Pero, en fin, sociedad.

   Culminamos con Fabricio Lobatón, con dos cuentos que juegan con los sentidos y la carga de los simbolismos.  “Viejo Perro” retrata el peso de las generaciones y lo costoso que es romper con un ciclo complejo, tóxico. “Dos Mil” aún mantiene esa voz a través de los ojos de un niño al que se le exige una madurez temprana, en un ambiente decadente donde busca un refugio en los videojuegos.



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