lunes, mayo 16, 2016

Entrevistas cartoneras - Cecilia De Marchi

Cecilia De Marchi entre el olvido y la memoria en Blanco, su reciente poemario






1.- ¿Cuál ha sido la necesidad de escribir Blanco?
Necesitaba hablar con alguien, y a ratos el papel puede ser un gran confidente.

2.-La memoria —o su contracara— el olvido, se muestran como los pilares de Blanco ¿Por qué te han seducido estos dos aspectos?
Porque la memoria es frágil. El olvido es nuestro destino. Me parece fascinante cómo las personas creamos y recreamos los recuerdos para que coincidan con la narrativa que nos hicimos de nuestra propia vida. Pero, cuando surgen enfermedades degenerativas, como en el caso del Alzheimer, este proceso es mucho más complejo, ya que no se puede generar una nueva narrativa que hilvane los fragmentos.

3.-Mucho se ha hablado de que Blanco pertenece a la narrativa o a la poesía ¿Qué opinas de ello?
Que sí. Tiene ambas cosas. Para poder mostrar el proceso de fragmentación del yo, de la memoria y del discurso, comencé con narraciones [no muy] extensas que a lo largo del libro se van fragmentando hasta que se llega a una observación de lo instantáneo, donde prima la imagen y no el discurso.

4.- ¿Cómo se dio el proceso de escribir el poemario desde otro hablante, en este caso el de tu abuela? ¿Sientes que has logrado retratarla a cabalidad?
No es mi abuela la que habla en el libro. Se trata de un personaje ficticio que por coincidencia tiene la enfermedad que ella tenía. Acaso sea yo, que también soy un personaje ficticio.

5.- ¿Cuál es el proceso de selección de textos que hiciste para Blanco? ¿Quedaron muchos en el tintero?
No tantos. En el caso de Blanco tenía muy claro desde el inicio lo que quería lograr. Escribí los textos durante un año en que salimos juntas [mi abuela y yo] a hacer caminatas, y conversábamos mucho. Traté de seguir el proceso de su enfermedad, de la forma como se iba revelando en lo que me contaba.
En cuanto al proceso de edición, los miembros de Yerba Mala fueron unos grandes lectores y muy agudos a la hora de seleccionar los textos y sugerir cambios. También algunos amigos [muchos para citarlos aquí] colaboraron con algunas impresiones para trabajar el libro.
Luego, quedaron muchos poemas que contaban otros procesos paralelos, por lo que nunca tuve la intención de que formaran parte de este libro.

6.- ¿Cuáles han sido las influencias externas a la hora de escribir Blanco?
Estaba leyendo mucha poesía norteamericana, que creo que tuvo algo de filtraciones.

7.- ¿Cuál es tu opinión acerca de las editoriales independientes? ¿Crees que es el mejor medio para la difusión de tu trabajo?
En mi caso, sí. No sé si otras editoriales se hubieran animado a publicar este libro. Ya estoy muy vieja para formar parte de la categoría de “escritores jóvenes”, no he publicado casi nada antes y la estructura del libro hace que me sigan preguntando si es narrativa o poesía, que suelen ser dos géneros muy bien definidos en las líneas de producción editorial tradicional.

8.- ¿Te consideras una escritora a tiempo completo? ¿Con la libreta en mano, a puro apunte y edición?
Tengo la libretita, y sí edito mucho los textos; pero no creo poder considerarme Escritora. Soy de lo peor. En muchos casos, los versos e ideas que desarrollo en Blanco se pueden encontrar a lo largo de muchas notas que están en las libretas.Hay temporadas que me siento como un río, y escribo todo todo; pero también puedo pasar meses sin lograr una línea decente –o una línea en absoluto.



Puedes leer Blanco en su integridad aquí