Reseñas YMC. La ficción plena



Por: Keila Vasquez Ledezma

Los cuentos del tercer concurso «Crispín Portugal» mutan entre la palabra y el cuerpo, que nos orilla a plantearnos la existencia en la versatilidad de la ficción, tan necesaria en nuestra piel. En las cotidianidades, abismos y futuros imaginados.

La obra ganadora de Calani nos enfrenta a la soledad moderna y a las expectativas de la amistad con una naturalidad cronológica, convirtiéndonos irónicamente en amigos fantasmas de su protagonista. Esas intensas ganas de "desvivición" que apremian hoy y siempre, recordándonos cómo, a veces, un simple mensaje encierra la ternura necesaria para decidir quedarse... o no. De esa vulnerabilidad, de pronto nos atora en un ¡kaj! lector, semejante a un disparo conjeturado.

En Carpio, el romance cotidiano anida con carisma hacia la fatalidad. Sin embargo, muda un par de páginas después con el dolor, dejándonos una intriga sincera sobre el amor. Acaecemos en Leaño que nos presenta a un Oblitas socarrón que tararea y nos confronta con su farsa e irónica falta de ganas con la vida. Y Mordelón nos advierte de las sombras permanentes, injustas y malolientes que tienen voz litúrgica.

La narración de Lobatón, con acciones puntuales nos conecta con el dolor de un can leal y la humana indiferencia semanal, hasta reflexiones sobre los juegos en red, el sacio por el hambre y el sacio emocional.

Cada cuento es autónomo, pero todos se codean entre sí construyendo un sentido de forma progresiva, lo real, lo no real: la ficción plena. Lo que lo hace un libro accesible y memorable.

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