sábado, enero 19, 2008

La hebra en hierbas

Hablar de literatura boliviana y generalizar es de soberbios, aquí un ejemplo.


Yo y la generación Yerba X
Por Miguel Lundin Peredo


Cuando inventé el término literario llamado generación Yerba X, estaba muy consciente que había iniciado la pólvora que explotaría en el mercado editorial boliviano. Siempre he querido leer libros con una calidad indiscutible y que estén escritos por escritores bolivianos, los escritores de la editorial Yerba Mala Cartonera cumplen con todos los requisitos narrativos necesarios para promocionar una buena literatura, en sus libros con tapas de cartón se registrará el cambio radical en la narrativa boliviana de principios del siglo XXI. No hay duda que lo que escriben los miembros fundadores de esta joven editorial es una muestra de una radiografía descarnada a la sociedad boliviana y sus costumbres olvidadas, su cosmología andina tan rica en historias que podrían ser el inicio de 12 de mis futuras noveletas, si es que la vida me permite seguir bebiendo de las aguas de la lectura y disfrutando de su energía eterna. Me considero pionero del movimiento literario que yo llamo Generación Yerba X, ya era momento que en Bolivia apareciera una nueva generación de escritores jóvenes dispuestos a devorarse el mundo con sus libros. Darío Manuel Luna ha ganado el premio de cuento breve Óscar Cerruto, Roberto Cáceres ha sido publicado en la prestigiosa revista on-line de literatura llamada Letralia, la obra de el fallecido Crispín Portugal Chávez está comenzando a ser considerada como un clásico moderno de la literatura boliviana, la poesía de Marco Montellano es un golpe de knock out a la mandíbula de la indiferencia que nos ayuda a ver el mundo con otra imagen en los versos despiadados del poeta tarijeño.



El poeta Gabriel Pantoja dejando sus hebras en El Alto


No sé si el proyecto cartonero sea considerado con el tiempo como una arma importante contra la privatización de la literatura latino-americana, lo único que sé y me da orgullo admitirlo, es que lo que se publica en Yerba Mala Cartonera sólo es el comienzo de esa gran pirámide inconclusa que es la literatura boliviana actual, hay que leer a los jóvenes escritores de la generación Yerba X y hay que apoyar con mucha admiración el esfuerzo diario de los editores literatos de la editorial Yerba Mala Cartonera, porque será ésta yerba que persiste por vivir la que alimentará con sus palabras a los narradores de las generaciones futuras. Y antes que lo pregunten, es mejor decirlo de una vez, yo considero que soy parte fundamental de la piroctenia producida por la generación Yerba X.



¿No ven?, necesitamos ser más soberbios, precisamos de más generalizaciones, se buscan más resúmenes, más ficciones.