jueves, abril 03, 2008

Yerba Mala y el libro boliviano

Nancy Cejas, Leonardo Spinneti y Nicolás G. Recoaro. Colectivo 7

Yerba Mala y el libro boliviano
(Fuente: Periódico Renacer de Argentina)


Un documental realizado por un colectivo argentino-catalán cuenta la experiencia de la primera editorial cartonera de Bolivia y muestra la cultura del libro de todo un país.


Hay experiencias que invitan a sacarse el sombrero y festejar el ímpetu de quienes las llevan adelante. Yerba Mala Cartonera es una de ellas. Un grupo de tres escritores alteños que desde hace más de dos años intentan acercar el libro a los sectores populares de El Alto y La Paz. Una verdadera tarea altruista en estos tiempos de poca solidaridad y olvido de los sectores excluidos.

La experiencia de la primera editorial cartonera (fabrican libros artesanales con cartón reciclado) es narrada en el documental «YERBA MALA», que fue estrenado con una impresionante asistencia, el pasado viernes 22 de marzo, en las instalaciones de la Casa del Escritor, de la Ciudad de Buenos Aires. El documental es la opera prima del Colectivo 7, una productora de cine integrada por los catalanes Jordi Salvadó, Agustina Bassani y Piero Salvadó, además de los argentinos Leonardo Spinetti, Nancy Cejas, Nicolás Recoaro y Romina Maretto. El grupo de documentalistas pasó más de ocho meses viviendo en la ciudad de La Paz, siguiendo las actividades de la editorial cartonera. «El proyecto nació para mostrar la experiencia de los escritores alteños, pero con el tiempo nos dimos cuenta que también era necesario mostrar la realidad del libro y la lectura de Bolivia», explicó Nancy Cejas.

La película muestra el trabajo de hormiga que realizan los escritores alteños para llegar a terminar los libros. «Ellos juntan el cartón, dan trabajo a adolescentes para que hagan las tapas y venden sus libros en la populosa feria 16 de julio, de la ciudad de El Alto», explica Spinetti. Además, la trama del documental va mostrando un interesante diálogo entre diversos escritores, poetas, docentes y editores que discuten sobre la importancia del libro para toda Bolivia y su cultura. «Para que el aymara sepa que es explotado, no le es necesario leer un libro. La explotación está ahí, la vive en carne propia», explica en un fragmento del film el poeta Humberto Quino.

«La película intenta sacar al libro como única fuente de conocimiento. También pretendíamos mostrar la rica cultura alteña, lejos del lugar esteriotipado de la barricada», cuenta Spinetti. Además, el documental da cuenta del duro flagelo del analfabetismo que sufre Bolivia, y que intenta ser erradicado con el plan de alfabetización «Yo, sí puedo». «El tema del analfabetismo es muy grave en Bolivia. Estamos hablando del 12% de la población sometida por ese mal, y el 80% son mujeres. Eso se debe terminar», explica Cejas.

Entre aguayos, chicharrón de cerdo y anticuchos, los jóvenes de la editorial cartonera venden sus libros en la populosa feria 16 de julio todos los domingos. La película muestra el interés de los sectores populares por la lectura, pero también muestra la dificultad que tienen para acceder a los libros.«Son muy caros, casi 100 bolivianos, cuando el sueldo básico es de 550. Es un despropósito», dice en la película la escritora Virginia Ayllón.

«Esperamos despertar un interés dentro y fuera de Bolivia, para que muchos escritores de todo el país comiencen a tener su lugar. Uno de los integrantes del colectivo está preparando una antología de narrativa boliviana que saldrá en breve», explica Spinetti. Además, el Colectivo 7 se encuentra editando dos nuevas películas: un mediometraje sobremoda andina (mostrando la tradición de la moda de cholitas paceñas) y otro documental sobre la historia del Deportivo Pachakuti, el famoso equipo de fútbol indigenista, creado por Felipe Quispe Huanca. «Queremos que todos los miembros de la colectividad boliviana que vive fuera de su país, tenga la posibilidad de conocer experiencias que viven en el país. Con un poco de ayuda de la embajada, también vamos a presentar el documental En La Paz y El Alto», cierra Spinetti.