miércoles, junio 24, 2015

Entrevistas cartoneras - Liliana Colanzi

  Liliana Colanzi  habla de El Ojo (Yerba Mala Cartonera, 2015) un libro que navega dentro el horror de lo cotidiano


Por: Florencia Chiaretta 






Muchos de los narradores de tu generación coinciden en la influencia del cuento norteamericano en lo que escriben. ¿Qué crees es lo más importante de esa herencia?


No hay un solo cuento norteamericano, es difícil hablar de una sola herencia. He aprendido de cuentistas con estéticas tan distintas como Hemingway o Flannery O’Connor, pero los norteamericanos no son mis únicas fuentes: también están ahí Guimarães Rosa, Fogwill, Felisberto Hernández, Clarice Lispector. 


¿Qué influencia tiene el cine en tu narrativa?


El primer atisbo de una historia se me presenta siempre como una imagen; puedo ver la escena, aunque no sepa exactamente quiénes son los personajes o hacia dónde me llevará la trama. Me gusta esa cualidad visual de la escritura que dialoga con el cine y la fotografía.


En algunos de tus cuentos, como en El Ojo y La Ola, hay una impronta fuerte del terror cómo género. ¿Qué te seduce del terror?


Tengo una fascinación con la naturaleza del mal y con la posibilidad (aterradora y absolutamente desconcertante en ambos casos) de que este sea resultado de la causalidad o de la casualidad. Me da vueltas la paradoja de Epicuro: si Dios quiere prevenir el mal, pero no es capaz, entonces no es omnipotente. Si es capaz, pero no quiere hacerlo, entonces es malévolo. Si Dios es capaz y puede hacerlo, ¿por qué existe el mal entonces? Y si no es capaz ni quiere hacerlo, entonces no es Dios. El género del terror es un género místico: se ocupa del éxtasis negativo ante lo desconocido. 


¿Cuándo descubres que un cuento marcha bien y cuándo decides abandonar uno que no prospera?


Creo que sé intuitivamente cuándo lo escrito está vivo: entonces todo resulta más o menos fácil, porque el resto es cuestión de pulir y afinar. Pero son pocas las historias que llegan mostrando su verdadero corazón desde el principio; hay que buscar el lugar donde la historia late y respira, y ese camino hasta allí está hecho de pura incertidumbre. Por lo general tengo fe en que tarde o temprano llegaré a ese lugar, pero hay que saber cuándo desistir: en enero renuncié a un cuento con el que llevaba peleándome cinco años, y eso fue lo mejor que pude hacer porque me dejó espacio mental para dedicarme a otras historias. 



¿Hay una intención digamos política o ética en mostrar Bolivia de determinada manera en tus cuentos?


Habría que preguntarse la ideología implícita en la idea de “mostrar Bolivia”: ¿para qué y para quién se quiere mostrar Bolivia bajo cierta luz? Hay escritores que se arrogan el trabajo de convertirse en embajadores de su país, y lo que entienden por elloes llevar bajo el brazo la agenda política oficial con salteñas, osos de la diablada y flor del patujú incluidos. La tarea de un artista no es convertirse en un funcionario, aunque en Bolivia se confundan a veces ambos roles. Sigo con mucho interés los procesos por los que está atravesando el país, pero no me interesa usar la ficción para ir a explicárselos de manera didáctica a un lector foráneo, o para alentar cierta idea de patriotismo. Entiendo el acto de escribir como una forma de meditar. Y meditar es acallar la voz civilizada y peinadita del yo para dejar que hable el inconsciente, que es el terreno de lo salvaje y el lugar donde se manifiestan las pulsiones, los miedos y los deseos de la memoria humana.



Bolivia es un país con una vasta tradición y producción poética, ¿qué relación tienes con la poesía?


Cuando tenía veinte años encontré en un aeropuerto un poemario de Jorge Campero que después me acompañó en cada país en el que viví. Trabajo, como un mantra, con un libro de poesía al lado. Ahora viaja conmigo La noche, de Saenz, y cada tanto vuelvo al Poema del Manicomio de Oquendo de Amat, y a los poemas zen. La poesía induce a un estado de paradoja que suspende las convenciones de lo posible, y ese es un lugar interesante desde el cual escribir. 


Hay muchos escritores que dicen no poder vivir sin escribir: ¿sientes que te pasa lo mismo?


Yo puedo pasar mucho tiempo sin escribir. De hecho, durante los años del doctorado me ha sido difícil escribir durante el semestre. Y a veces puede suceder que me quede estancada en una historia y que tenga que dejar durante un tiempo que el inconsciente haga su trabajo.



¿En qué estás trabajando actualmente?


En un libro de cuentos y en una novela corta.


¿Qué apuesta supone para ti publicar con una editorial cartonera?


Me encanta publicar con Yerba Mala por todo lo que significa: una manera de hacer circular libros en lugares a donde generalmente no llegan, a precios accesibles y utilizando materiales reciclados. Admiro mucho el trabajo de difusión de las cartoneras, las hermosas ediciones artesanales que realizan y lo mucho que han conseguido a pesar de contar con recursos limitados.

jueves, junio 18, 2015

Entrevistas cartoneras - Daniel Rojas Pachas

En Rancor, su libro más reciente, Daniel rompe las estructuras aún más lo que ya están; un libro que se mueve entre el cómic, el caos y lo grotesco

Por Equipo Yerba Mala Cartonera 2015





¿Cuál es la narrativa visual que más te agrada? 

No sé si darle a Rancor tal apelativo o apellido, los elementos gráficos que el libro contiene están en función de la estructura de la novela. Es una especie de bricolage caótico que busca representar un fragmento de una mente perturbada, y a la vez es un archivo policial rescatado, nosotros como lectores sólo tenemos acceso a una mínima parte, hay textos tomados de Gubern, citas y entramados por ende las imágenes de Rachel Roxxx, Carmela Bing y las videografías porno son parte del tránsito que sirve para reconstruir el crimen que se narra, un poco como dice Auxilio Lacouture al inicio de Amuleto “Está será una historia de terror. Será una historia policíaca, un relato de seria negra y de terror. Pero no lo parecerá. No lo parecerá porque soy yo la que lo cuenta. Soy yo la que habla y por eso no lo parecerá. Pero en el fondo es la historia de un crimen atroz”

 ¿Cómo ves a Rancor dentro de esa misma narrativa visual?

La veo como una novela breve que trabaja una mixtura de discursos algo que de algún modo había hecho con mi libro SOMA. Al escribir no pienso en géneros sino en un montaje y la hibridez del lenguaje.

 ¿Cómo y cuándo  nació Rancor?

A la par de Random, mi novela publicada el año pasado en Chile por Narrativa Punto Aparte. Voy trabajando muchos proyectos en paralelo dejando que se contaminen entre sí.

 Rancor son varias historias que forman un todo ¿Cómo se llegó a unir?

El hilo conductor de Rancor está en Confesión de parte. Esa parte del libro es un relato autónomo y nos presenta de modo subjetivo el crimen que moviliza toda la trama. Esta historia fue originalmente publicada en Arequipa por editorial Dragostea en una revista/libro que tomaba como Leitmotiv: el exceso y el placer y en la cual tuve la suerte de ser seleccionado junto a muchos autores que respeto. Yo a esa altura ya tenía pensado Rancor pero no lo había materializado, mi idea era construir una especie de almanaque o libro hecho de retazos como un espejo roto o muñeco grotesco armado con partes disímiles que no terminan de encajar, un engendro que se comunica por su fealdad y que de algún modo es la mente del personaje de Confesión de Parte acosado por la violencia de su infancia y sus obsesiones en las cuales se cruzan las historias de esta pareja de hermanos incestuosos, el guión de Lee Wournos vs Green River Killer, actrices porno, el caníbal de Milwaukee y así. Debo señalar que durante la construcción del libro pensaba mucho en el hermano del dibujante Robert Crump. En un documental sobre el artista de contracultura y su familia, vemos al hermano de Crump y su enfermedad mental, este tipo también dibujante, desarrolla hasta su suicidio un comic en el cual los personajes y atmósfera se van desintegrando hasta que las formas humanas desaparecen siendo reemplazadas en las viñetas por grafemas, luego solo machas y finalmente puntos irreconocibles capturados en bocadillos que inundan la página en blanco, creo que esa idea de la desintegración relacionada con el deseo de Dahmer de ser erradicado, motivaron mucho mi escritura de este libro.

¿Por qué el nombre de “Rancor” (rencor en castellano) como título del libro?

Mis libros establecen entre sí vínculos de cointerpretación, como en los comics en que tienes crossovers, pienso en función de un universo más extenso y Rancor es un apéndice de Random y las historias que en esa novela más extensa, son pequeñas capsulas que revelan mundos sórdidos, enrarecidos y postapocalípticos. Pienso en Rancor como detritus, en esa medida apelan a una estética de género B o subliteratura, como un folletín pornográfico que forman parte de un mapa mayor en las cuales se cruzan mis  obsesiones en torno a la degradación de la carne y la literatura del mal, la rabia como energía motora junto a las lecturas que son parte de mi educación sentimental, Akira, Bataille, Sade, Henry Miller, Haroldo de Campo, Beckett y así podría seguir.

Rancor muestra un contexto y una mentalidad de varios de sus personajes ¿Cuál crees que es el motor que mueve ese mundo?

El placer desaforado que les permite estar por encima de lo que la sociedad entiende como perversiones, el incesto, el canibalismo y así…

¿Qué música le pondrías a Rancor?
Sex and Violence Danny Diablo feat. Tim Armstrong and Everlast

¿Cómo llegaste al mundo literario? ¿Cuál fue el inicio o la “motivación”?
Los comics y grandes cuotas de tedio e insatisfacción en mi entorno, mi hogar durante la adolescencia, el colegio durante la secundaria y luego la escuela de Derecho. La suma de todos esos elementos me llevo a Kafka, Bataille, Pasolini y Beckett y nunca pude volver atrás.

¿Cuál crees que es la cita clave de Rancor?
La declaración de Jeffrey Dahmer antes de morir

¿Cuál es la cita más impactante que hayas leído?
De Kafka “Un libro tiene que ser un hacha que rompa el mar de hielo que llevamos dentro." y de Lamborghini “Remontamos el cuerpo flojo del niño proletario hasta el lugar indicado. Nos proveímos de un alambre. Gustavo lo ahorcó bajo la luna, joyesca, tirando de los extremos del alambre. La lengua quedó colgante de la boca como en todo caso de estrangulación.”

   ¿Cómo ha sido tu transición del cuento a la poesía?

Siempre he escrito mis libros como proyectos por encima del género con que el editor, librero y lector procura más tarde encasillarlos, Gramma, Carne y Soma (mis poemarios) son tan híbridos como Rancor y Random, estos dos últimos dentro de la novela, el más tradicional como libro de poesía es Cristo Barroco, sin embargo, el editor peruano que publicó ese libro eliminó un ensayo sobre los Seis tigres de la poesía chilena lo cual a mi juicio dialogaba con la presencia transversal de Lihn y Luis Hernández, por tanto creo que transición per se no hay, sólo un flujo discontinuo y fragmentado por el lenguaje, el resto son formatos y tecnologías que de modo más o menos antojadizo, como mencioné, el editor y los sellos que me han publicado en Perú, Chile, Argentina o México han asumido.

lunes, junio 08, 2015

Entrevistas cartoneras - Rery Maldonado

Después de radicar varios años en Alemania, la poeta regresa a casa y rememora el tiempo vivido en medio de bicicletas, viajes de metro y la necesidad de haber escrito un libro a manera de entierro

Por Equipo Yerba Mala Cartonera 2015



Foto: Kattia Averanga
Andar por casa es un nombre que invita a un recorrido, un paseo, pero comprendido en un lugar pequeño, interno. ¿Qué sentido quieres transmitir con él?

Tal vez sea un título muy literal. Los textos narran un periodo de mi vida muy puntual. En el que prácticamente creía que había dejado de escribir, tenía dos trabajos, un marido, un amante, dos países, dos idiomas… jajaja… realmente no tenía tiempo para sentarme a escribir esos poemas. Los iba componiendo en los viajes en metro o en bicicleta entre un lugar y otro de Berlín, de memoria. Como Borges, que era ciego, y que solía componer de memoria antes de dictar.

Y, sin embargo, esta casa parece ser algo futuro, próximo, de lo que uno quiere alejarse, como en los versos: “habrá que irse/antes de que aparezcan/porque se anuncian/los colores pastel/las moñas/ese nuevo kitsch de lo impoluto/soy alérgica”Siguiendo esta línea, la tensión entre el rol de la mujer y lo que representa la casa como deber suyo es central en el texto…Tú qué opinas de lo que en la sociedad es conocido como el rol de la ama de casa?¿Un estereotipo, un prejuicio, una rutina?

Sobre el trabajo, como tal, no opino. Porque es muy duro limpiar, cuidar, quedarse en casa y criar a los hijos. Es un trabajo que merece ser valorado y remunerado, pero no puedo imaginármelo como mi vida, tengo casi 40 años y sólo he dependido económicamente de mis padres, nunca de un hombre y hace mucho tiempo que pago sola mis cuentas. Personalmente no puedo imaginarme vida en pareja o la posibilidad de familia si no es con un compañero y en cooperativa. Eso quiere decir: compartiendo el trabajo de la casa y los gastos. Respecto al poema, si, tienes razón al recalcar la tensión en el cuestionamiento al rol tradicional de la mujer, pero el poema en general y esos versos en particular, iban más, en su intención original, a tipificar la fachada ordenada de la familia burguesa, no tanto de la ama de casa. En la familia de clase media moderna, las mujeres suelen tener educación universitaria y realmente muchas son independientes económicamente. Así que en este caso, la intención consciente era plasmar ese cuestionamiento existencial respecto a las maneras en las que puede vivirse “familia”, “mujer” o incluso “ama de casa” o “amo de casa” y a mí el burgués, con la virgen María como referencia de entendimiento, servicio y resignación, no me interesa como inversión.

Me gustaría que me hables de las imágenes de las flores, desde la caja de cartón con rosas amarillas, hasta el olor de los geranios,las flores azules en el cementerio y los lirios.

Ese libro es un entierro, me parece lógico que tenga flores por todas pares. Me estaba separando de mi compañero después de siete años, mi sociedad en la librería que tenía se iba a pique, odiaba el trabajo en la revista que pagaba las cuentas, corría de un lado a otro… las flores aparecieron con los versos inconscientemente, supongo que porque me encantan y me apaciguan y Berlín en primavera está lleno de flores. Crecen naturalmente hasta en los muros, es una época muy húmeda. Me gustan mucho.

Este transitar entre naturaleza y ciudad, ¿Es una separación, una fusión, un abandono?

Una necesidad de mi espíritu. Soy una persona urbana, viví muchos años en una ciudad enorme, pero necesito de vez en cuando un momento a solas, con árboles y viento. No puedo pensar si no tengo, cuando lo necesito, un escape directo e inmediato al monte. Así que, en el plano mental que tengo de las ciudades, siempre están marcados puntos, donde sé que puedo estar a solas en el verde.

¿Qué te provocó escribir Andar por casa?

Fue una necesidad. Escribí poemas muchos años, textos aislados, puntuales. Hasta Andar por casa no había tenido la paciencia de trabajar un concepto y de pronto esos textos estaban ahí, formaban un conjunto redondo y no podía silenciarlos. Mi cabeza volvía a ellos, los componía, los ordenaba, le servían de exorcismo para superar el cotidiano. De alguna manera fueron un salvavidas y una escuela, cambiaron para siempre mi manera de entender el oficio y definieron notoriamente el estilo con el que sigo trabajando.

¿Cómo fue la experiencia de publicarlo por primera vez con Eloisa Cartonera de Argentina?

Muy linda, ya conocía a Cucurto, en esa época pasaba seguido por Berlín. Había estado varias veces en mi librería de visita. Por entonces, y todavía, yo estaba enamorada del proyecto y siempre tenía a mano su catálogo, sus libros. Creo que en general, mi librería un par de años sirvió como plataforma para varias editoriales alternativas y Eloísa era una de las más destacadas. Cuando María, la compañera de Washington, me dijo que quería llevarse el manuscrito me alegré mucho, ella le puso el título final y unos meses después lo presentamos en un bar de Berlín. Todavía tengo pendiente una lectura en Buenos Aires, pero no he vuelto a ir a esa ciudad, así que no conozco ni la cartonera, ni la huerta que ahora tienen como proyecto complementario. Me encantaría.

Desde la escritura de este texto, ¿has publicado algún otro poemario?

Tengo Ante el espejo, hasta ahora mi proyecto más ambicioso, yo lo defino como un ensayo estético, un libro expresionista que se orienta mucho a la pintura de los años de entre guerras mundiales en Europa. La mayoría de los poemas tienen una vinculación concreta con cuadros de la época o se adscriben estilísticamente a la escuela, siguiendo el ejemplo de autores como JörgFauser. Un fragmento de esto libro fue publicado por La Propia Cartonera de Montevideo en 2011, en parte ha sido publicado en alemán por Ostragehe y Lauterniemand, en sueco por la antología Skräp-Poesi 2 y por otras antologías publicadas en Latinoamérica, así como blogs y revistas. Completo nunca, es extenso y viene acompañado de fotos de los streets performances que hice en varias ciudades del mundo para ilustrarlo. Como ensayista tengo un libro en alemán, escrito a cuatro manos con la poeta Nikola Richter, publicado el 2011 por el VerbrecherVerlag de Berlín y como traductora “Bandera roja”, una breve antología del poeta JörgFauser, que la editorial Limache250 publicó en Buenos Aires en 2013.

¿Qué opinas de la producción literaria en Bolivia los últimos años?

Creo que conozco mejor la prosa y el ensayo, que la poesía contemporánea en nuestro país y hay autores jóvenes que me parecen destacables. Cuando Sarachura despierta, me parece un libro excepcional. El año pasado pude conocer mejor el trabajo de AllexAyllón y Clider John… creo que los chuquis tienen en este momento una movida muy interesante.

¿Tienes algún proyecto estos días?

Realmente no, de momento me acostumbro a volver a vivir a La Paz después de tantos años y a trabajar con horarios de oficina moledores, escribo artículos y crónicas en el laburo y como traductora he tenido que desempolvar mi portugués. También he vuelto a los poemas sueltos y esos para mí son básicamente ejercicios. Particularmente me gusta desarrollar trabajos más conceptuales, para que el conjunto de poemas en un libro sean eso, un conjunto con textos que se interrelacionan y varios planos narrativos. Sólo tengo dos libros y ambos, al margen de los poemas propiamente, narran una historia e incluso, desarrollan personajes. Me admira la gente que puede producir un libro de poemas al año, yo soy incapaz.

jueves, junio 04, 2015

MANUAL DE INSTRUCCIONES QUE NADIE LEE

Para preparar un evento literario cartonero, se necesitan: varios poetas, algunos narradores, un cantautor, gente dispuesta a trabajar sábados por la tarde (corte y corrección), un editor que se especializa en aumentar el volumen a archivos de youtube y cartón. Para empezar este año, Yerba Mala Cartonera, tuvo la oportunidad de realizar la presentación colectiva “Nadie Lee”, que contó con publicaciones de escritores de Bolivia, Perú y Chile, con esta finalidad se realizaron dos eventos que de manera retrospectiva se irán relatando en la siguiente crónica:


Vadik Barrón: 20 años en el Sub Pub

Con tres sets de composiciones propias, adelantos del nuevo disco y algunos covers Vadik Barrón se presentó en Subpub el jueves 28 de mayo. “Home sweet home”, era la invitación para volver a visitar el Subpub y disfrutar una noche de precalentamiento de la última semana de mayo, que entre música y literatura marcaban un fin de mes agitado para Yerba Mala Cartonera.

El primer set de la presentación, estuvo poblado por canciones como “Alalay” y las cadencias de “Cleptomanía”, que muestran un trabajo bien logrado del cantautor y de yapa “Calaveras y Diablitos” de Los Cadillacs, todo acompañado por una voz que se quebraba en el fondo de un escenario con luces vibrantes, que nos invitaba a conocer el mundo melódico de Barrón, que celebraba sus 20 años de trayectoria, mientras que en el break parecíamos sumergidos en una cápsula del recuerdo al escuchar hits Mtv latino cuando Soda Stereo y los Caifanes eran la banda sonora de un país llamado noventas. Afuera, en la ciudad (de la furia) en una avenida cercana al boliche, un accidente de tránsito activaba alarmas, aullidos de perros, reclamos y conductores infractores, mientras nosotros seguimos siendo tripulantes del menú musical.

Después de una pausa y la invitación para adquirir libros y discos, acomodamos el iPoem, que fue publicado el 2008 por YMC y presentado una tarde de septiembre en la Feria del Libro de La Paz, ya han pasado 7 años, de promocionar y difundir este poemario, hit-bestseller cartonero, antes de que Vadik gane el  IX  Premio Nacional de Poesía Yolanda Bedregal 2013, viaje por el mundo, grabe más discos, publique varios poemarios y retorne a Bolivia.

El segundo set no se deja esperar, después de saborear el fernet y ajustar unas notas Vadik explica al público el proceso creativo de dos canciones “Yungas” una composición que escribió cuando estaba fuera de Bolivia y “Berlín” cuando estaba en La Paz ambas del álbum “Efectos personales” develando el nomadismo y la búsqueda del cantautor. El público se calienta y repite el estribillo del “cielo que imaginaria Pink Floyd”. Hay algo generacional que nos une, hay un disfrute compartido y también cierta nostalgia. Al escuchar las experiencias del cantautor que en el backstage, nos relataba su estadía en Alemania y que compartió el escenario con bandas como la Bersuit.

El tercer set es el momento justo para convocar a Leo García con “Isla” y también a Calamaro, la noche avanzaba, el público aplaudía, el fernet se evaporaba y continuábamos envueltos en la voz poética de Barrón, mientras algunos pedían la típica yapa cochabambina, la clásica canción “Nintendo” le puso el toque final a este concierto. Después de recoger algunos libros, compartir el tiempo con dos buenos amigos y audiovidentes del concierto, toca abrazar a Pablo Navia prometiendo un retorno seguro al Subpub, y esperando que el proceso en curso de subir los archivos cartoneros en ISSUU llegue a su fin, decidimos salir del lugar, caminar y seguir recorriendo mentalmente, el nuevo disco que despertó afectos personales y los rockanroles con destino. 


Recuento de los hechos: Presentación colectiva “Nadie Lee”

Son las 18:45 del sábado 30 de mayo. La hermenéutica resulta ser la misma: repartirnos el equipaje, caminar rumbo al mARTadero, sentarnos en una de las mesas del café “Mosquita Muerta”, preguntar sobre los equipos, acomodar los libros cartoneros y sentir ese razzz de frío por la espalda, antes de cada presentación. La gente va llegando de a poco, varias caras conocidas, otras no tanto, las personas interesadas en saber ¿por qué nadie lee?, y el aroma a lasaña que está a punto de ser ofertada.

Dos semanas antes, en una actividad organizada por “La Floristería” surgió la idea de crear el evento “Nadie Lee”, esperando que no sea una profecía auto cumplidora, posteamos y empezamos con la campaña de hashtags, después de participar en “khatu libre”, el “Tea Party”, tener sábados largos de corte y edición. Llegó el día de la presentación colectiva, el MC del evento, empieza explicando que la primera parte del programa es la presentación virtual de los siguientes escritores: "El Ojo" de Liliana Colanzi (Bolivia) una compilación de varios cuentos de esta joven escritora cruceña; "Yakuza" de Francisco Ide Wolleter (Chile), quien con una música asiática de fondo lee sus poemas sin pausa; "Rancor" de Daniel Rojas Pachas (Perú) gran figura de la literatura independiente, comparte un fragmento de su obra mandando saludos a la editorial. Los asistentes escanean las imágenes y surgen piropos a Colanzi, otros preguntan el argumento de Rancor o sí venderemos el libro de Rery Maldonado. La noche avanza mientras la “Mosquita Muerta” parece una pecera luminosa con un lleno total.

Como segunda parte llega el momento de presentar el catálogo cartonero en ISSUU, parece ser un suicidio editorial subir todos los archivos publicados de narrativa y poesía de Yerba Mala Cartonera. Pero a la vez como sabemos que nadie lee, acordamos que el hecho de compartir en el ciberespacio las publicaciones que realizamos es una forma de expandirnos sin restricciones y continuar con nuestro proyecto editorial (aunque a fondo perdido).

Para ir cerrando el programa se realizó la ronda de lecturas donde participaron: Rery Maldonado con imágenes poéticas efectivas e intimistas; Vadik Barrón leyó sus poemas de libros anteriores con musicalidad y fuerza; Juan Malebrán empezó a leer con intensidad “reproducción en curso” que publicó con YMC, recordando los años transcurridos, y también “Bozal”—su libro más reciente—; Pablo Cesar Espinoza eleva su voz con varios poemas, en una primera ocasión con su poema “ciclo-vía popular”, para después, en la segunda ronda estremecernos con "Frente a la foto de kindergarten 95", le aumente una palabra más, nos confiesa, pero nosotros sabemos que ese poema ya es un clásico, además de ser su última lectura en Bolivia, porque pronto partirá a Filipinas. Así nomás se diluye mayo, con celebración y nostalgia.

Para terminar la presentación, llega el momento de la Tocada acústica de Vadik Barrón — quien entona cuatro canciones, más varias yapas— que entre los aplausos, se da el tiempo de  bromear respecto a qué #nadiecompra #porquenadielee. Nos dispersamos por el café. El ritual cartonero ha terminado.