domingo, noviembre 29, 2015

RESEÑA DE MELGAREJOS DE TODAS PARTES

El día viernes 27 de noviembre, se llevó a cabo la presentación Melgarejos de todas partes. Antología infanto juvenil (tres libros: poesía, cuento, narrativa gráfica), en el Palacio Consistorial de Tarata. Textos breves, pero enriquecedores, son la muestra del arduo trabajo que se viene realizando, desde agosto hasta noviembre, con niños y jóvenes de 7 a 20 años, a través de los talleres que se han efectuado gracias a la Solidar Suiza y a la editorial Yerba Mala Cartonera.

Este trabajo fue posible gracias también al Gobierno Autónomo Municipal de Tarata y la dirección de Cultura y Turismo de Tarata por la cooperación y predisposición oportuna para la realización de este proyecto. Hay agradecimientos también para Heidy Rojas, Pablo César Espinoza, Pablo Cildoz, Juan Malebrán y Dennis Salazar, por la camaradería y el atrevimiento a recorrer este camino juntos.

Una pareja convertidos en piedra, el rescate de una gatita llamada Pelusa, una isla llamada Cerdiña donde habitan en rivalidad cerditos y pájaros, el romance de dos ositos que tienen una cita como remedio a la melancolía, tutumas asesinas o cartas a los padres que migraron al exterior son algunos de los personajes y tramas que exponen los autores de los trabajos.

Ese universo que se ha empezado a crear deja ver sus primeros trazos: nuevos planetas, muchos de ellos poblados solo por mascotas y otros habitados enteramente por el espíritu de Mariano Melgarejo, agujeros negros de soledad y tristeza que pueden devorar todo a su alrededor y un enérgico sol que parece iluminar cada vez con mayor intensidad. Acá algunos trabajos:

“El balde hueco”

Edward Solís

Había una vez una chichería que vendía demasiada chicha y había un señor que bebía y bebía. Este señor bebió tanto que un día los médicos le dijeron que tenía cirrosis y que tenía que dejar los baldes y las tutumas. El señor aguantó un fin de semana, pero el día lunes regresó a emborracharse, como de costumbre. A la semana siguiente, pidió un nuevo balde, que se tomó sin problema, pero al segundo se le volvió más corto el tiempo y al tercero casi ni se dio cuenta de lo bebido. Entonces, le preguntó a la chichera qué estaba sucediendo y esta le mostró a su esposa sentada mirándolo desde la puerta. Luego le enseñó el charco de chicha que había debajo de su mesa, y después dio vuelta el balde para mostrarle el agujero que su mujer le había hecho en el fondo.

“La leyenda del Puente Melgarejo”

Flor Nicol Corrales Fernández


Un día martes, un señor se estaba yendo a las 12:00 de la noche.

Justo cuando iba a pasar al otro lado, llegó agua y tuvo que pasar por el puente. Al pasar vio a Melgarejo sentado en una mesa, le estaba sirviendo chicha una cholita bonita. Al querer ir a la mesa, quisieron matar al caballero, pero se escapó a tiempo.

Contó a todos lo ocurrido y lo tomaron por loco, pero un día un señor curioso fue a las 12:00 de la noche y solo apareció la cholita diciendo: “Siéntate. ¿Te sirvo chicha?”. Nervioso, no le respondió y se acercaba poco a poco a ella. De repente, unas ramas salieron y desapareció.

Al día siguiente, el señor curioso apareció descuartizado.

“El oso triste” (Fragmento)

Karen Paola Soto


Un día el oso Pedro fue a la casa de la osa Wara y le dijo: ¿Quieres salir a cenar o a jugar a lo que tú quieras?. Está bien, respondió Wara. ¿A qué hora te parece?, le dijo el oso Pedro. A las 8 está bien, dijo la osa Wara, él respondió que sería puntual.

El oso Pedro fue a las 7:50 y dijo: Ya estoy aquí, osa Wara. Ella dijo: Waj, eres puntual. Él respondió: Sí, es que no he tenido suerte en el amor. Yo igual, dijo la osita, pero estoy feliz. Entonces el oso Pedro le contó que semanas atrás se las pasaba llorando y desanimado, y ahora que la conocía era feliz.

Fueron a cenar y de ahí fueron a jugar y tuvieron una noche inolvidable. De allí la osa Wara se fue a su casa y el oso le acompañó. Se pusieron a ver una película y se durmieron juntos. Al día siguiente se fue a su casa, entonces el oso Pedro creo que se enamoró, porque antes era un oso triste y ahora era un oso feliz.