lunes, junio 08, 2015

Entrevistas cartoneras - Rery Maldonado

Después de radicar varios años en Alemania, la poeta regresa a casa y rememora el tiempo vivido en medio de bicicletas, viajes de metro y la necesidad de haber escrito un libro a manera de entierro

Por Equipo Yerba Mala Cartonera 2015



Foto: Kattia Averanga
Andar por casa es un nombre que invita a un recorrido, un paseo, pero comprendido en un lugar pequeño, interno. ¿Qué sentido quieres transmitir con él?

Tal vez sea un título muy literal. Los textos narran un periodo de mi vida muy puntual. En el que prácticamente creía que había dejado de escribir, tenía dos trabajos, un marido, un amante, dos países, dos idiomas… jajaja… realmente no tenía tiempo para sentarme a escribir esos poemas. Los iba componiendo en los viajes en metro o en bicicleta entre un lugar y otro de Berlín, de memoria. Como Borges, que era ciego, y que solía componer de memoria antes de dictar.

Y, sin embargo, esta casa parece ser algo futuro, próximo, de lo que uno quiere alejarse, como en los versos: “habrá que irse/antes de que aparezcan/porque se anuncian/los colores pastel/las moñas/ese nuevo kitsch de lo impoluto/soy alérgica”Siguiendo esta línea, la tensión entre el rol de la mujer y lo que representa la casa como deber suyo es central en el texto…Tú qué opinas de lo que en la sociedad es conocido como el rol de la ama de casa?¿Un estereotipo, un prejuicio, una rutina?

Sobre el trabajo, como tal, no opino. Porque es muy duro limpiar, cuidar, quedarse en casa y criar a los hijos. Es un trabajo que merece ser valorado y remunerado, pero no puedo imaginármelo como mi vida, tengo casi 40 años y sólo he dependido económicamente de mis padres, nunca de un hombre y hace mucho tiempo que pago sola mis cuentas. Personalmente no puedo imaginarme vida en pareja o la posibilidad de familia si no es con un compañero y en cooperativa. Eso quiere decir: compartiendo el trabajo de la casa y los gastos. Respecto al poema, si, tienes razón al recalcar la tensión en el cuestionamiento al rol tradicional de la mujer, pero el poema en general y esos versos en particular, iban más, en su intención original, a tipificar la fachada ordenada de la familia burguesa, no tanto de la ama de casa. En la familia de clase media moderna, las mujeres suelen tener educación universitaria y realmente muchas son independientes económicamente. Así que en este caso, la intención consciente era plasmar ese cuestionamiento existencial respecto a las maneras en las que puede vivirse “familia”, “mujer” o incluso “ama de casa” o “amo de casa” y a mí el burgués, con la virgen María como referencia de entendimiento, servicio y resignación, no me interesa como inversión.

Me gustaría que me hables de las imágenes de las flores, desde la caja de cartón con rosas amarillas, hasta el olor de los geranios,las flores azules en el cementerio y los lirios.

Ese libro es un entierro, me parece lógico que tenga flores por todas pares. Me estaba separando de mi compañero después de siete años, mi sociedad en la librería que tenía se iba a pique, odiaba el trabajo en la revista que pagaba las cuentas, corría de un lado a otro… las flores aparecieron con los versos inconscientemente, supongo que porque me encantan y me apaciguan y Berlín en primavera está lleno de flores. Crecen naturalmente hasta en los muros, es una época muy húmeda. Me gustan mucho.

Este transitar entre naturaleza y ciudad, ¿Es una separación, una fusión, un abandono?

Una necesidad de mi espíritu. Soy una persona urbana, viví muchos años en una ciudad enorme, pero necesito de vez en cuando un momento a solas, con árboles y viento. No puedo pensar si no tengo, cuando lo necesito, un escape directo e inmediato al monte. Así que, en el plano mental que tengo de las ciudades, siempre están marcados puntos, donde sé que puedo estar a solas en el verde.

¿Qué te provocó escribir Andar por casa?

Fue una necesidad. Escribí poemas muchos años, textos aislados, puntuales. Hasta Andar por casa no había tenido la paciencia de trabajar un concepto y de pronto esos textos estaban ahí, formaban un conjunto redondo y no podía silenciarlos. Mi cabeza volvía a ellos, los componía, los ordenaba, le servían de exorcismo para superar el cotidiano. De alguna manera fueron un salvavidas y una escuela, cambiaron para siempre mi manera de entender el oficio y definieron notoriamente el estilo con el que sigo trabajando.

¿Cómo fue la experiencia de publicarlo por primera vez con Eloisa Cartonera de Argentina?

Muy linda, ya conocía a Cucurto, en esa época pasaba seguido por Berlín. Había estado varias veces en mi librería de visita. Por entonces, y todavía, yo estaba enamorada del proyecto y siempre tenía a mano su catálogo, sus libros. Creo que en general, mi librería un par de años sirvió como plataforma para varias editoriales alternativas y Eloísa era una de las más destacadas. Cuando María, la compañera de Washington, me dijo que quería llevarse el manuscrito me alegré mucho, ella le puso el título final y unos meses después lo presentamos en un bar de Berlín. Todavía tengo pendiente una lectura en Buenos Aires, pero no he vuelto a ir a esa ciudad, así que no conozco ni la cartonera, ni la huerta que ahora tienen como proyecto complementario. Me encantaría.

Desde la escritura de este texto, ¿has publicado algún otro poemario?

Tengo Ante el espejo, hasta ahora mi proyecto más ambicioso, yo lo defino como un ensayo estético, un libro expresionista que se orienta mucho a la pintura de los años de entre guerras mundiales en Europa. La mayoría de los poemas tienen una vinculación concreta con cuadros de la época o se adscriben estilísticamente a la escuela, siguiendo el ejemplo de autores como JörgFauser. Un fragmento de esto libro fue publicado por La Propia Cartonera de Montevideo en 2011, en parte ha sido publicado en alemán por Ostragehe y Lauterniemand, en sueco por la antología Skräp-Poesi 2 y por otras antologías publicadas en Latinoamérica, así como blogs y revistas. Completo nunca, es extenso y viene acompañado de fotos de los streets performances que hice en varias ciudades del mundo para ilustrarlo. Como ensayista tengo un libro en alemán, escrito a cuatro manos con la poeta Nikola Richter, publicado el 2011 por el VerbrecherVerlag de Berlín y como traductora “Bandera roja”, una breve antología del poeta JörgFauser, que la editorial Limache250 publicó en Buenos Aires en 2013.

¿Qué opinas de la producción literaria en Bolivia los últimos años?

Creo que conozco mejor la prosa y el ensayo, que la poesía contemporánea en nuestro país y hay autores jóvenes que me parecen destacables. Cuando Sarachura despierta, me parece un libro excepcional. El año pasado pude conocer mejor el trabajo de AllexAyllón y Clider John… creo que los chuquis tienen en este momento una movida muy interesante.

¿Tienes algún proyecto estos días?

Realmente no, de momento me acostumbro a volver a vivir a La Paz después de tantos años y a trabajar con horarios de oficina moledores, escribo artículos y crónicas en el laburo y como traductora he tenido que desempolvar mi portugués. También he vuelto a los poemas sueltos y esos para mí son básicamente ejercicios. Particularmente me gusta desarrollar trabajos más conceptuales, para que el conjunto de poemas en un libro sean eso, un conjunto con textos que se interrelacionan y varios planos narrativos. Sólo tengo dos libros y ambos, al margen de los poemas propiamente, narran una historia e incluso, desarrollan personajes. Me admira la gente que puede producir un libro de poemas al año, yo soy incapaz.