jueves, junio 18, 2015

Entrevistas cartoneras - Daniel Rojas Pachas

En Rancor, su libro más reciente, Daniel rompe las estructuras aún más lo que ya están; un libro que se mueve entre el cómic, el caos y lo grotesco

Por Equipo Yerba Mala Cartonera 2015





¿Cuál es la narrativa visual que más te agrada? 

No sé si darle a Rancor tal apelativo o apellido, los elementos gráficos que el libro contiene están en función de la estructura de la novela. Es una especie de bricolage caótico que busca representar un fragmento de una mente perturbada, y a la vez es un archivo policial rescatado, nosotros como lectores sólo tenemos acceso a una mínima parte, hay textos tomados de Gubern, citas y entramados por ende las imágenes de Rachel Roxxx, Carmela Bing y las videografías porno son parte del tránsito que sirve para reconstruir el crimen que se narra, un poco como dice Auxilio Lacouture al inicio de Amuleto “Está será una historia de terror. Será una historia policíaca, un relato de seria negra y de terror. Pero no lo parecerá. No lo parecerá porque soy yo la que lo cuenta. Soy yo la que habla y por eso no lo parecerá. Pero en el fondo es la historia de un crimen atroz”

 ¿Cómo ves a Rancor dentro de esa misma narrativa visual?

La veo como una novela breve que trabaja una mixtura de discursos algo que de algún modo había hecho con mi libro SOMA. Al escribir no pienso en géneros sino en un montaje y la hibridez del lenguaje.

 ¿Cómo y cuándo  nació Rancor?

A la par de Random, mi novela publicada el año pasado en Chile por Narrativa Punto Aparte. Voy trabajando muchos proyectos en paralelo dejando que se contaminen entre sí.

 Rancor son varias historias que forman un todo ¿Cómo se llegó a unir?

El hilo conductor de Rancor está en Confesión de parte. Esa parte del libro es un relato autónomo y nos presenta de modo subjetivo el crimen que moviliza toda la trama. Esta historia fue originalmente publicada en Arequipa por editorial Dragostea en una revista/libro que tomaba como Leitmotiv: el exceso y el placer y en la cual tuve la suerte de ser seleccionado junto a muchos autores que respeto. Yo a esa altura ya tenía pensado Rancor pero no lo había materializado, mi idea era construir una especie de almanaque o libro hecho de retazos como un espejo roto o muñeco grotesco armado con partes disímiles que no terminan de encajar, un engendro que se comunica por su fealdad y que de algún modo es la mente del personaje de Confesión de Parte acosado por la violencia de su infancia y sus obsesiones en las cuales se cruzan las historias de esta pareja de hermanos incestuosos, el guión de Lee Wournos vs Green River Killer, actrices porno, el caníbal de Milwaukee y así. Debo señalar que durante la construcción del libro pensaba mucho en el hermano del dibujante Robert Crump. En un documental sobre el artista de contracultura y su familia, vemos al hermano de Crump y su enfermedad mental, este tipo también dibujante, desarrolla hasta su suicidio un comic en el cual los personajes y atmósfera se van desintegrando hasta que las formas humanas desaparecen siendo reemplazadas en las viñetas por grafemas, luego solo machas y finalmente puntos irreconocibles capturados en bocadillos que inundan la página en blanco, creo que esa idea de la desintegración relacionada con el deseo de Dahmer de ser erradicado, motivaron mucho mi escritura de este libro.

¿Por qué el nombre de “Rancor” (rencor en castellano) como título del libro?

Mis libros establecen entre sí vínculos de cointerpretación, como en los comics en que tienes crossovers, pienso en función de un universo más extenso y Rancor es un apéndice de Random y las historias que en esa novela más extensa, son pequeñas capsulas que revelan mundos sórdidos, enrarecidos y postapocalípticos. Pienso en Rancor como detritus, en esa medida apelan a una estética de género B o subliteratura, como un folletín pornográfico que forman parte de un mapa mayor en las cuales se cruzan mis  obsesiones en torno a la degradación de la carne y la literatura del mal, la rabia como energía motora junto a las lecturas que son parte de mi educación sentimental, Akira, Bataille, Sade, Henry Miller, Haroldo de Campo, Beckett y así podría seguir.

Rancor muestra un contexto y una mentalidad de varios de sus personajes ¿Cuál crees que es el motor que mueve ese mundo?

El placer desaforado que les permite estar por encima de lo que la sociedad entiende como perversiones, el incesto, el canibalismo y así…

¿Qué música le pondrías a Rancor?
Sex and Violence Danny Diablo feat. Tim Armstrong and Everlast

¿Cómo llegaste al mundo literario? ¿Cuál fue el inicio o la “motivación”?
Los comics y grandes cuotas de tedio e insatisfacción en mi entorno, mi hogar durante la adolescencia, el colegio durante la secundaria y luego la escuela de Derecho. La suma de todos esos elementos me llevo a Kafka, Bataille, Pasolini y Beckett y nunca pude volver atrás.

¿Cuál crees que es la cita clave de Rancor?
La declaración de Jeffrey Dahmer antes de morir

¿Cuál es la cita más impactante que hayas leído?
De Kafka “Un libro tiene que ser un hacha que rompa el mar de hielo que llevamos dentro." y de Lamborghini “Remontamos el cuerpo flojo del niño proletario hasta el lugar indicado. Nos proveímos de un alambre. Gustavo lo ahorcó bajo la luna, joyesca, tirando de los extremos del alambre. La lengua quedó colgante de la boca como en todo caso de estrangulación.”

   ¿Cómo ha sido tu transición del cuento a la poesía?

Siempre he escrito mis libros como proyectos por encima del género con que el editor, librero y lector procura más tarde encasillarlos, Gramma, Carne y Soma (mis poemarios) son tan híbridos como Rancor y Random, estos dos últimos dentro de la novela, el más tradicional como libro de poesía es Cristo Barroco, sin embargo, el editor peruano que publicó ese libro eliminó un ensayo sobre los Seis tigres de la poesía chilena lo cual a mi juicio dialogaba con la presencia transversal de Lihn y Luis Hernández, por tanto creo que transición per se no hay, sólo un flujo discontinuo y fragmentado por el lenguaje, el resto son formatos y tecnologías que de modo más o menos antojadizo, como mencioné, el editor y los sellos que me han publicado en Perú, Chile, Argentina o México han asumido.