martes, julio 19, 2011

Despertando de un sueño mojado o ejericio práctico de licencias libres

Aterrizaje forzoso

El ejercicio de aterrizaje es imprescindible para comprender la realidad. En nuestro imaginario un escritor es un sujeto que recibe una remuneración por sus publicaciones, la que le permiten vivir dignamente, y si tienen reconocimiento y talento tal vez, hasta con lujos.

Ahora esto es -en el caso boliviano y en cada vez más y más en los países de la región- una utopía, un sueño húmedo del cual se hace necesario despertar. Los escritores son maestros, periodistas, vagabundos, comerciantes, tienen siete oficios y catorce necesidades, pero pocos muy pocos y cada vez menos viven de los ingresos de sus libros. El escritor que vive de las rentas de su publicación es un dulce que no se saborea por esta parte del mundo.

 

Los motivos para que esto suceda son muchos, pasan desde la dificultades de lectoescritura de la mayoría de la población, el uso de la lectura como castigo escolar, el poco o nulo fomento a la creación, terminando en el altísimo precio de los libros, los impuestos a la importación de libros, la falta de publicación y una (además única) academia que afila cuchillos para destrozar una producción nacional ínfima.

En este empedrado camino lo real es que ni el talento, ni el dinero, ni ambos sumados ni restados logran que la publicación de un libro dé al autor dinero suficiente para pagarse el recibo de luz, ni la pensión del mes. ¿Para qué entonces seguir luchando por un denigrante 10%, establecido por ley y gambeteado por las editoriales, que ponen al escritor en una posición ya de sobra miserable?.

Si de todos modos el libro al publicarse, no me dará ningún rédito económico, o me llenará la mesa de pilas y pilas de ejemplares correspondientes a mi ya reducido10%. ¿Qu se puede perder?

 

Al César lo que es del César

Sea 10% o 100% lo que es del autor le corresponde, no está en cuestión de quién son los derechos de difusión sino cómo estos se "juegan". Uno de los mayores intereses del autor es que su obra se lea. No se trata de negar los derechos de difusión y comercialización, que son absolutamente justos. El punto radica en repensar si el escritor no puede hacer nada más que resignarse a una única forma de difundir su obra. ¿Acaso no hay otras?.  Pues existen y muchas.

El autor es el que tiene el poder de decidir sobre su obra, hay más opciones que esperar que la editorial famosa invite a publicar, ganar un concurso y esperar un 10% triste.

En cuanto un libro se difunde y encuentra eco en sus lectores, se logra una articulación poderosa que implica el poder de ficcionalizar la realidad, comprenderla, cuestionarla y cambiarla. La difusión es uno de los conductos imprescindibles para que la literatura detone con toda la fuerza de su expresión.

Un error común es pensar que las cosas son como son y no hay nada más que hacer. Actualmente aun los escritores, nuevos y viejos, sueñan con recibir una invitación a publicar y recibir un porcentaje. Por muy miserable que este sea. El derecho del autor es eso, su derecho, eso sin embargo no implica que pueda decidir sobre las formas difundir su obra. Ya que de todas maneras no podrá vivir de la venta de las mismas.

Aquí aparecen las licencias libres como una puerta a múltiples alternativas, abriendo el cerrado espacio de las condiciones de publicación tradicionales, a otras y diversas opciones.

 

¿Qué son las licencias libres?

Las licencias libres fueron introducidas por los productores de software inicialmente y son aquellas orientadas a proteger la libre distribución, modificación y uso del producto desarrollado, en nuestro caso la producción literaria. El objetivo es "despropiar" la filosofía de restricción de uso al usuario. La base de ésta filosofía fue determinada por la GNU GPL (GNU General Public License) los cuales entendieron que compartir el conocimiento es la base para poder seguir creciendo con confiabilidad  y calidad en los productos. Si bien este concepto se anidó inicialmente para el software es evidente que se aplica igualmente a la literatura. La calidad de la literatura crece si ella misma se difunde sin demasiadas restricciones.

Por eso se hace absolutamente necesario repensar la forma tradicional de difusión ya que no solo el internet permite y facilita brutalmente estos procesos sino que la realidad los acompaña.

 

Lo primero que se encuentra en un libro, luego del título, son las restricciones para difundirlo, copiarlo y distribuirlo. El libro en Bolivia es caro, la gente es pobre, queremos el desarrollo del país pero las restricciones que ponen al conocimiento, al arte, a la literatura en particular son copiadas sin cuestionamiento.

En una realidad como la boliviana buscar alternativas es una ejercicio diario que debemos aplicar. De ahí que el uso de las licencias libres sea una oportunidad de difusión para la literatura.

 

No se trata de tener un discurso moralista sobre la protección de los derechos de autor, sino de buscar alternativas y nuevas formas de proteger los derechos a tiempo de difundir, la ya de por si escasa, producción literaria de Bolivia.

 

Ejercicio práctico

En esta búsqueda de alternativas Yerba Mala Cartonera ha publicado el libro  "Viscarra en Cartón" fruto de una convocatoria y selección de trabajos literarios en cuento y poesía. Aplicamos la teoría poniendo al libro una licencia de Safe Creative, una de las entidades que ha sistematizado las licencias libres. Así, luego del título lo primero que se lee es:

 

Qué puedes hacer con este libro

Puedes, sin permiso previo copiarlo en cualquier formato o medio, reproducir parcial o totalmente sus contenidos, citando la autoría. Siempre y cuando llegues a un   acuerdo con la editorial e incluyas esta nota, puedes comercializar  copias de este libro.

Qué no puedes hacer con este libro

No puedes atribuirte su autoría total ni parcial. Si citas el libro o utilizas  partes de él para realizar una nueva obra, debes citar expresamente tanto al autor como el título y la editorial.

Los libros pueden descargarse libremente en: http://bit.ly/viscarraencarton


El resultado inmediato: clics frenéticos que se descargan el libro de los mil y un confines del mundo, ¿Querías difusión? ¡Toma! esto es lo que ofrece el nuevo siglo. ¿quieres remuneración? No la esperes en el corto plazo -tal vez no llegue nunca- conformate con sentirte leído a miles de kilómetros de donde te encuentras. Bienvenido a la literatura 2.0

domingo, julio 17, 2011

Desde la encantadora tierra paraguaya compartimos el siguiente relato que con sabor y velocidad es llamado:
 
EL EFECTO PACHU

Edgar Pou
 
Pachu, el viejo taxiboy, además de bajarle unas pilsen a la tardecita en cualquier recodo del barrio: en la vereda del copetín Cementerio, ahí al lado de la kachanga de Soldado Desconocido, máis conocido como Soldacdo nomás, el rapero yopará más zarpado de San Fernando o en la guarida de Ninyita Pokarei bajo el mangal, al fondo de su casita de triplemateria como decía ella (estaba construida con tres materiales : madera, cartón y hule) donde a veces curtíamos hongos y nos visitaban los espíritus kalentones de las muchas esposas que un español tenía en ese mismo sitio en tiempos coloniales, según relataba el tío de Ninyita , Pachu, como les iba diciendo, el viejo taxiboy , pues así lo conocíamos todos, nos contaba historias de la dorada época stronista, esa no tan lejana ni tan ausente, agregaba siempre como en una cadencia de slogan.

No puedo hacer una descripción de Pachu, por expreso pedido de él, ya que es buscado aún por los escuadrones secretos del régimen de Stroessner, según él. Aunque nadie le cree, a todos nos pegan sus historias de esa época loca.

Las clientas más desenfrenadas e insaciables eran las doñas del comando en jefe, aseguraba Pachu, al decirlo en su boca se formaba una leve pero indestructible sonrisa, esa sonrisa con la que todo el mundo en San Fernando, es decir todos los kapés, le conocen desde hace años, una sonrisa marca no registrada . Yo venía todo fisurado de un fallido resgate y me lo encontré en el Abasto. El estaba sentado afuera del copetín del koreano brasiguayo Vai Vento, fanatiko de la nueva narrativa cutre latinoamericana con quién Pachu tenía sus afinidades y querellas.


Pero ese día yo además llevaba unas revistas viejas, libros leídos mil veces, unos casetts con ao vivos de Velvet, Leonard Cohen, algunas cosas de Tom Waits y unos vinilos de cumbia de los años 60: grupos como Los Mirlos, Los Escorpiones, Las Kurupiras Franchutes (eran mis favoritas, todos sus teman no duraban más de 1minuto, y trataban sola y exclusivamente sobre sadomasoquismo lesbo, todas las letras estaban escritas en portunhol selbagem)……pero como siempre pegaban las historias que te contaba el viejo taxiboy Pachu decidí quedarme sin olvidar que siempre además él invitaba lo que quisieras servirte, mientras él te papeaba su mambo entreverado como humo de mil caras.

Pedimos una Pilsen y como el dueño del bar liberaba, sin corte prendí el primer petard del día dispuesto a pasarlo joia por un par de horas, antes de ir a malvender mis pertenencias de ñembo under cultural a una Feria concheta sobre la calle Venezuela casi América le dije secamente al impasible Pachu..
Pero esa dirección no es correcta, me advirtió Pachu antes de empezar su historia. Esas calles no se cruzan, jamás se cruzaron ni se cruzarán . Pero la calle América es la que importa recordar ya que fue allí donde, a unas tres cuadras antes de llegar a la Avenida España, nos vimos por ultima veiz con mi cuate de andanzas, el más bronco de los taxi boys parawayensis de la ultima década stronista, Julián Ferventi quien sacudió suculentamente la koncha siempre ardiente de la doña del expresidente nicaragüense Anastasio Somoza, asilado por esa época en Paraguay . La doña , lamemosla R. era una morocha ardiente de unos 30 años que rondaba los gimnasios buscando nuevos taxis boys cada día para matar el aburrimiento según confesó a Julian en su tercer encuentro en uno de esos moteles de Lambaré .

Es sobre la calle América donde empieza la historia precisamente Pou y donde también fue la primera y la última vez que vi a mi amigo y colega, mio broder, el maestro taxiboy Julian Ferventi con el pelo más rubio de Stronerlandia, parecía una David Bowie a lo yma.  Prefiero ser una Carla deseada menina veneno decía Julian trastrocando los tiempos pero presa de un lapsus de lectura del futuro.

El tenía 22, yo 18, nuestra vieja amistad de barrio se mantuvo pese a las guerras entre barrio que siempre había por esas épocas y en las veces había perdidas. Él se mudó a San Fernando unos meses después que lo hice yo. Me dedicaba a buscar lo que sea, arrastrado por un deseo difuso de encontrar temas para inspirarme, ya que como todos saben siempre quise escribir mis historias y antes de ser taxi boy fui un pequeño escritor demoniaco dominado por sueños extraños. Ahora que ya me ha pasado la vida encima pero sigo en pie aunque ya no me siento tan inclinado a escribir, lo que me gusta es contarles a los mitaís estas cosas que me vienen así de repenchti: para que Soldado por ejemplo los vuelva a contar en sus sesiones de hiph0p yopará o para que vos le agregues cosas tuyas y lo metas en un cuento.

Entonces íbamos a grandes fumatas al fondo del cementerio, eran a la tardecita casi como ahora, esa luz intoxicada de la lujuriante sombra que iba creciendo y los broders curtíamos lo que hubiera, allí conocí a Julian. Nunca supe realmente si sus abuelos eran sicilianos realmente como lo oí decir más de una vez. Yo los imaginaba huidos de alguna vendetta que aparentemente nunca llegó a alcanzar a la familia hasta que Julian murió en extrañas circunstancias hace unos diez años en una comisaría de la ciudad de la vayra Baires.
Pero esa calle y ese día en especial fue cuando se desató lo que nos tiene acá reunidos a los dos: vos con ese periódico viejo, típico de esa época, el celebérrimo diario AQUÍ con el titular OKA PU SOMOZA, lo mejor de la poesía parawayensis de los últimos 100 años y la foto del Mercedez Benz del lekaya con el efecto pollock de un bazukazo certero. Ese autito era uno de los cuatro último modelo que poseía el digno señor Somoza quien en esos momentos estaba disperso por el amplio espacio de la calle América en forma de trozos oscuros según la foto, supongo que dentro del mercedez benz destrozado por el bazookazo también habrán quedado algunos atomos de sudor y restos de chicles mentolados de los tantos que mascaba Julian , de sus pañuelos gitanos hechos expresamente para ser olvidados en cualquier lugar que el azar decidiera, porque en ese y en los otros tres mercedes, llegó a estar con la doña nica haciéndola aullar y pagar propinas cada veiz más jugosas, sumas que nos escandalizaban a Julián y mí. El caso es que a Julián le encantaba, el simplemente quería ahorrar lo máis rapidinho para virar una mitakuña. Pero mientras tanto hacía aullar a las viejas más conchetas de Asuncionlandia, pero R, la doña kalentonita lo quería para ella en exclusiva, así que la mejor idea fue contratar a Julián como profesor de danza jazz, una moda que causaba furor entre la clase koncheta. Los guardias lo veían llegar en taxi a las nueve AM, del que bajaba un Julian con el pelo teñido de rubio y con unos shorts ciclistas ajustados de un verde fosforescente mostrando sus mejores contoneos de futura diosa, y que despertaba las bromitas de los gorilones armados con uzis y treintayochos nicas, de la pesada que siempre controlaban tutti cuanti  ocurría para cuidar las espaldas de su feroz patrón bigotudo.
Una vez adentro de la casa ya, tranquilamente el blondo Julian empezaba a laburar con la dedicación del último obrero sexual de la era foucaultiana 2017 y asim en cada nuevo encuentro cada veiz máis regalos y máis promesas de otros encuentros, a la hora máis inesperada y en los lugares máis lokos hasta que llegó haber una especie de pijadependencia que hacía de la doña una totally poseída. La empayené con mi super tembó solía argumentar Julián. No había ninguna duda pensaba yo cuando me comentó el plan para la fiestita que le tenía preparada con motivo de su cumpleaños a Julian, y fue en esa ocasión que ella ya en la cima de la segunda botella de champan, le indicó un pequeño maletín de cuero negro y le dijo con una voz perfectamente calmada que en esa valija estaban guardados los fondos operativos del expresidente, quien era un viejo zorro y prefería llevar consigo siempre una buena cantidad de dólares para ir abriéndose paso como se sabe por el mundo.

Allí hay medio millón de dólares, alguna vez haremos dormir a todos con esto dijo ella y le mostró con un gesto enérgico unas pastillas verdes que llevaba en una bolsita de hule trasparente que sacó de repente de su cartera tirada al pie de la cama. Sus ojos echaban chispitas y su cabello era la malavision encarnada, hablaba con un convencimiento que la volvía ciega a cualquier posible contratiempo que pudiera surgir. Ese día será nuestro día Julian y nos escaparemos, paraguayito de mi vida, le decía entreabriendo la boca con gesto de Sonia Braga, y esos ojos medio vizcos que tenía la doña. R. la insaciable nica, como acostumbraba llamarla Julian.

En ese momento se oyeron voces que provenían del frente de la casa. Los gorilones, con ese su sotaque boludón llamaban a su patrona a voces, urgiéndola a salir por un motivo importante. Ella los mandó al carajo primeramente y cuando uno de ellos le dijo que se trataba del señor Anastasio con una voz entrecortada de dibujito japonés mal doblado, entonces, ella, la en ese momento viuda nuevita y recién bañada en semen entonces les dijo que bajaría en unos minutos y entró dando traspiés al baño. Julián tomó dos de las capsulitas y las vació en la copa aún bien cargada de ella, agitó el contenido con su dedo meñique y se la pasó gentilmente a R. que en ese momento se lo acababa de pedir.

Bueno Pou, las cosas ocurren a veces como en las películas y un amigo de repente se encuentra con un maleta de unos 18 kilos, color normal negro y de cuero, una maleta de esas que se usan para un viaje largo, caminando sin parar cuadras y cuadras con un short ciclista en plena siesta de los teyú tará hasta la casa del zapatero W. donde se deshace de su maleta y se consigue una mochila discreta, onda mercado 4 con la que llegó caminando hasta San Fernando porque no tenía para su pasaje ya que salió sin que la señora pudiera pagarle. El clima le hizo mal a la doña, me dijo cuando nos repartimos el tocaso de Money que me ha servido de jubilación todos estos años y a Julian lo ha hundido en el frio cuchillazo dentro de una comisaría kurepa.
Claro que cuando mi querido Julian murió, hacía mucho tiempo que ya no se llamaba Julian sino Zenia Brausen, una de las transexuales operadas más glamorosas de la cumbia villera,cuando eso no teníamos internet,  pero a veces llamaba por telefono a Zenia a su piso en alto Palermo y le preguntaba por su vida y nos contábamos nuestros sueños. Esa es una vieja costumbre que tenemos todos en el barrio y que Soldado canta cuando está con Mister Crack , una canción mbarete que siempre nos une y nos alegra me dice Soldado, es cierto Pou?

Anina che reja rei, eremina cheve moo pio oime la nde parte estimado señor Pachu le digo ya levantándome y medio cansado del viejo y sus aires de kojak pero sin ese ridículo chupetín de utilería.
Y donde va ser Pou?, donde estuvo siempre, me contestaba, desde esa vez que colgué la mochila con mi parte, mientras Zenia la llevó entre sus ropas sucias en una bolsa negra de plástico grueso yo fui y la colgué de una de las ramas del árbol de los sueños. Fue allí donde lo deje, repitió finalmente Pachu, el viejo taxiboy , gran kapé de San Fernado y me pagó con unos 100 dólares por mi viejo diario Aquí con esa foto en la tapa como queriendo volver a explotar.

Si quieres conocer mas del autor y Felicita Cartonera pincha aquí:
www.paraguaytamaguxi.blogspot.com

viernes, julio 15, 2011

Viscarra en cartón, ahora en descarga gratuita

De un tiempo a esta parte venimos hablando de las licencias libres, de qué son y cómo usarlas. En este país donde vivir de la escritura es imposible, ponerse estrictos con las formas tradicionales de entender los derechos de autor y por tanto restringir la difusión, es algo que debe motivarnos a abrazar nuevas formas de hacer que los libros y la literatura se difundan.
Aquí nuestro primer ejercicio de compartir la antología "Viscarra en cartón" cuento y poesía, para todo el que quiera disfrutarla. Va el link de descarga gratuita.

"Viscarra en cartón" tiene una licencia de Creative Commons esto significa: 

Qué puedes hacer con este libro
Puedes, sin permiso previo copiarlo en cualquier formato o medio, reproducir parcial o totalmente sus contenidos, citando la autoría. Siempre y cuando llegues a un   acuerdo con la editorial e incluyas esta nota, puedes comercializar  copias de este libro.

Qué no puedes hacer con este libro
No puedes atribuirte su autoría total ni parcial. Si citas el libro o utilizas  partes de él para realizar una nueva obra, debes citar expresamente tanto al autor como el título y la editorial.
  
Así que amigos todos, queda lanzado al mundo "Viscarra en cartón" que se inicie la bola de nieve y ya veremos cómo y hacia dónde crece.