jueves, enero 21, 2010

Canita Cartonera de Gira



"Canita Cartonera” tiene como principal objetivo dar a conocer el trabajo gráfico y literario de una veintena de internos de la cárcel de Alto Hospicio, quienes, dentro del proyecto y durante el recién pasado 2009, fueron participes de capacitaciones en ambas áreas creativas.
Esta iniciativa nace del estrecho dialogo generado con la editorial boliviana “Yerba Mala Cartonera” y pretende ser una variante dentro del panorama cartonero Latinoaméricano, tanto por contar con apoyo, en términos de financiamiento, por parte del Consejo de la Cultura y las Artes, región de Tarapacá, como por apostar por voces que nada tienen que ver con los circuitos literarios más reconocibles.
”Canita Cartonera” luego de haber dado por terminada la primera parte de su proceso, consistente en la realización de los talleres antes mencionados, se encuentra ahora en la etapa de edición y publicación de una antología que reunirá el trabajo de los internos bajo el titulo: “Ideas Ruidosas”, que busca ser presentada durante el mes de febrero en las ciudades de: Tacna/Arequipa (Perú) La Paz/ Cochabamba (Bolivia) Jujuy/Salta (Argentina).

sábado, enero 16, 2010

Hemos germinado


Siguiendo nuestros planes de dominación mundial y fieles a nuestro nombre: hemos germinado. La polinización no ha caído en suelo estéril, los vientos de la altipampa han traído hasta los valles la semilla suficiente. La Yerba Mala se extiende oficialmente a las tierras vallunas de Cochabamba, ya saben aquí hace más calor y con toda la tradición de "granero de Bolivia" hay buenas posibilidades de gran cosecha literaria. Por si fuera poco la cultura culinaria ,internacionalmente reconocida, permitirá que los productos no queden en materia prima sino que muten en manjares dignos de dioses.

Con toda la buena onda y el espíritu de la Yerba Mala estamos, además de en La Paz y El Alto, en Cochabamba. Bienvenidos Roberto Oropeza y Lourdes.

Salud! por una buena cosecha 2010.

miércoles, enero 13, 2010


La yerba mala es una planta caníbal, se la ve devorando cartones bajo los puentes, por los basureros y en las plazas principales. La yerba mala crece donde le da la gana, no necesita riego ni mayores cuidados, su follaje es utilizado para cubrir del frío en las serranías y para la fabricación de balsas o instrumentos de percusión. Le han dado el nombre académico/científico de latires/satanik/inhospitus, aunque es también conocida como astalamédula. La yerba mala no hace distinción entre agua mineral, de lluvia, río o mar; de ninguna manera está en peligro de extinción: aunque han intentado exterminarla, donde es removida crecen tres más en su lugar. La yerba mala brilla en las noches de altipampa para guiar viajeros, dicen que habla en una lengua desconocida, que se expresa mediante el roce de sus tallos y tiene un sonido germinal, en una lengua que no pide traducción y evita los malos entendidos: un lenguaje universal. También baila y gira en el fondo de los océanos, por las noches, conversando con el nervio del planeta, mediante la energía sincera. La yerba mala no hace ascos de machetes y máquinas depredadoras, resiste pesticidas, se ríe de los transgénicos y se divierte en las vías del tren. Sus flores no presumen de perfumes delicados y algunos aseguran que son invisibles para los pechos fríos. La yerba mala posee su propio glamur y, según asegura la tradición oral, puede germinar frutos de siete colores. Los viajeros comentan que alrededor de la yerba mala es posible la conversación, el cabildo, las narraciones y todo tipo de ritos, al calor del fuego que produce. La yerba mala no se hace problema de ser techo, leña o lecho. La yerba mala no es sólo una editorial, es un espacio inmenso, que parte de una raíz profunda e indestructible, cuyos cabellos se pierden en las esquinas del cosmos.

lunes, enero 11, 2010

Sobre Akademia cartonera



El destino decidió en una partida de cacho que el Aldo iría a Winsconsin. De regreso, un año más tarde, trajo el "Akademia Cartonera", es el libro que la Universidad de Winsconsin publicó con artículos académicos sobre el fenómeno de las cartoneras, pero el cuerpo mismo del libro lo hacen los manifiestos.

Cómo me gusta esa palabra!, "manifiestos" trae inmediatametne a mi mente las palabras de Marcos: "No morirá la flor de la palabra. Podrá morir el rostro oculto de quien la nombra hoy, pero la palabra que vino desde el fondo de la historia y de la tierra ya no podrá ser arrancada...".
Manifiesto me gusta porque suena a "manos" y a "fiesta", a enfietarse con las manos, a que las manos hagan una fiesta, solo en el alborozo, en la euforia, en la fiesta puede haber nacido la descabellada idea de una cartonera.

Pero volviendo al libro debo decir que es inspirador, es la evidencia de una complicidad silenciosa e inocente, y por eso también atrevida. El manifiesto de cada cartonera refleja la sigularidad de cada una, siendo tan diferentes tenemos un común denominador, un mismo espíritu, o mejor dicho un espíritu compartido, todas hijas del mismo padre: el cartón.

Los artículos iniciales son por demás interesantes, está el de Javier Barilaro que explica cómo en una viaje por los andes nació la idea de laprimera cartonera, yo sabía que los andes tenía que ver con todo esto, las montañas no son solo montañas. También está el artículo de Johana Kunin la gran embajadora de las cartoneras, quizá la única persona que conoce a la gran mayoría de las cartoneras y que no sólo ha dejado en el libro un artículo académico por demás interesante donde se cuestiona la franquicia y la forma en que se transfieren las ideas, sino que debe ser la única persona que ha hecho al menos un libro en cada cartonera, la única que nos ha visto a los ojos a todos y creo que la que entiende y aprecia más allá de la academia el movimietno cartonero. Es como la tía buena onda que tenemos (queremos) y nos conciente.

Termino este post con una de mis partes favoritas del Akademia Kartonera, es del artículo de Jaime Vargas Luna titulado "La rumba y el rumbo: Editoriales cartoneras y edición independiente en Latinoamérica"


Las editoriales no tienen un proyecto común sino sentidos comunes y relaciones
rizomáticas. Su singularidad radica en su no-intercambiabilidad. Yerba Mala y
Eloísa Cartonera o Yiyi Jambo no son intercambiables porque no son lo mismo.
Desde esta perspectiva, las editoriales cartoneras no se plantean un horizonte
colectivo definido, un rumbo. Plantean un aporte significativo a la defensa de
la bibliodiversidad para la actual edición independiente latinoamericana. Y en términos de formación de ciudadanía y transformación del consumo cultural,
plantean, más que una propuesta, un ejercicio.


Situadas en la posición del goce, su singularidad radica en la acción de huir del hábito. Resistirse a la consigna colectiva. Al dejarse significar, catalogar, las editoriales cartoneras podrán ser comprendidas, su significado y sus propuestas se harán clasificables, replicables, moldes, fórmulas, anécdotas, pasarán a formar parte de la Historia. Lo contrario, reinventarse constantemente, huir del hábito, de la clasificación, de la insignia, mantener su no-intercambiabilidad, ser multitud, evidencia en cambio un ejercicio de resistencia, reorganización y redirección, aunque sea en mínima escala. Por lo tanto, hay que negar el rumbo, hay que cambiarlo—como de hecho lo hacen las editoriales cartoneras—por el goce, por la rumba.