lunes, enero 11, 2010

Sobre Akademia cartonera



El destino decidió en una partida de cacho que el Aldo iría a Winsconsin. De regreso, un año más tarde, trajo el "Akademia Cartonera", es el libro que la Universidad de Winsconsin publicó con artículos académicos sobre el fenómeno de las cartoneras, pero el cuerpo mismo del libro lo hacen los manifiestos.

Cómo me gusta esa palabra!, "manifiestos" trae inmediatametne a mi mente las palabras de Marcos: "No morirá la flor de la palabra. Podrá morir el rostro oculto de quien la nombra hoy, pero la palabra que vino desde el fondo de la historia y de la tierra ya no podrá ser arrancada...".
Manifiesto me gusta porque suena a "manos" y a "fiesta", a enfietarse con las manos, a que las manos hagan una fiesta, solo en el alborozo, en la euforia, en la fiesta puede haber nacido la descabellada idea de una cartonera.

Pero volviendo al libro debo decir que es inspirador, es la evidencia de una complicidad silenciosa e inocente, y por eso también atrevida. El manifiesto de cada cartonera refleja la sigularidad de cada una, siendo tan diferentes tenemos un común denominador, un mismo espíritu, o mejor dicho un espíritu compartido, todas hijas del mismo padre: el cartón.

Los artículos iniciales son por demás interesantes, está el de Javier Barilaro que explica cómo en una viaje por los andes nació la idea de laprimera cartonera, yo sabía que los andes tenía que ver con todo esto, las montañas no son solo montañas. También está el artículo de Johana Kunin la gran embajadora de las cartoneras, quizá la única persona que conoce a la gran mayoría de las cartoneras y que no sólo ha dejado en el libro un artículo académico por demás interesante donde se cuestiona la franquicia y la forma en que se transfieren las ideas, sino que debe ser la única persona que ha hecho al menos un libro en cada cartonera, la única que nos ha visto a los ojos a todos y creo que la que entiende y aprecia más allá de la academia el movimietno cartonero. Es como la tía buena onda que tenemos (queremos) y nos conciente.

Termino este post con una de mis partes favoritas del Akademia Kartonera, es del artículo de Jaime Vargas Luna titulado "La rumba y el rumbo: Editoriales cartoneras y edición independiente en Latinoamérica"


Las editoriales no tienen un proyecto común sino sentidos comunes y relaciones
rizomáticas. Su singularidad radica en su no-intercambiabilidad. Yerba Mala y
Eloísa Cartonera o Yiyi Jambo no son intercambiables porque no son lo mismo.
Desde esta perspectiva, las editoriales cartoneras no se plantean un horizonte
colectivo definido, un rumbo. Plantean un aporte significativo a la defensa de
la bibliodiversidad para la actual edición independiente latinoamericana. Y en términos de formación de ciudadanía y transformación del consumo cultural,
plantean, más que una propuesta, un ejercicio.


Situadas en la posición del goce, su singularidad radica en la acción de huir del hábito. Resistirse a la consigna colectiva. Al dejarse significar, catalogar, las editoriales cartoneras podrán ser comprendidas, su significado y sus propuestas se harán clasificables, replicables, moldes, fórmulas, anécdotas, pasarán a formar parte de la Historia. Lo contrario, reinventarse constantemente, huir del hábito, de la clasificación, de la insignia, mantener su no-intercambiabilidad, ser multitud, evidencia en cambio un ejercicio de resistencia, reorganización y redirección, aunque sea en mínima escala. Por lo tanto, hay que negar el rumbo, hay que cambiarlo—como de hecho lo hacen las editoriales cartoneras—por el goce, por la rumba.