sábado, octubre 24, 2009

Congreso cartonero en Madison parte 0.1


Era octubre, pero del 2008, estábamos en un bar en que unos cuantos pretendían leer, pero la mayoría de la gente estaba bebiendo desaforadamente y lo último que quería era escuchar poesía. Nosotros fuimos por solidaridad, por que no sabíamos mucho donde salir en Cochabamba. Dentro de todo en La Paz teníamos lugares favoritos, para beber o sólo para hablar, desde el Alexander (de El Alto) hasta el sabrosito, esos eran mas nuestros espacios, pero en Cocha estábamos algo perdidos.

Intetamos escuchar las lecturas, pero era imposible el bullicio de la juerga inundaba el lugar y aunque el dueño se esforzaba por hacer callar a la gente, simplemente ellos no había ido a escuchar nada que no fuera el "chilín" de sus vasos de cerveza.

Nos fuimos a una mesa cómoda y comenzamos a hablar, un par de semanas antes nos había llegado la noticia de que una Universidad gringa estaba organizando un congreso de editoriales cartoneras. En ese entonces no llegábamos ni a diez cartoneras, me siento tan vieja diciendo "en ese entonces", y pensar que sólo fue el año pasado.

Después de varios mails nos habían explicado su interés por el movimiento cartonero en latinoamérica y la idea que tenían de hacer un congreso, es más disponían de fondos para el pasaje de un representante por cartonera. La noticia nos alegró mucho, era en realidad la materialización de un sueño que habíamos tenido antes, poder juntarnos entre todos los locos desconocidos que compartíamos la misma idea sin habernos visto jamás.

La cosa era cómo decidir quién iría, una viaje todo pago es una tentación para cualquiera, el asunto era cómo decidir. Discutimos algunos criterios, algunas formas de elección pero solo cuando nos trajeron el cubilete nos convencimos por completo.

Si mal no recuerdo fueron dos rondas, alalay con volteo. La idea era que sean tres para que el ganador de dos sea el ganador "máximo", a menos que cada uno gane a una y ahi tendríamos un repechaje, pero ese día los ajayus de el Aldo estaban muy cerca de Cocha. Fueron dos grandes eso sí me acuerdo, yo tenía una pero no fue suficiente, y al Beto Cáceres no le estaba yendo muy bien.

Ninguno teníamos el alarde de los jugadores empedernidos solo unas ganas de joda sazonadas con un poco de cerveza y muy buena onda. Golpeó el cubilete dos veces contra la mesa y le salieron los dados perfectos para un segundo tiro, que también fue perfecto y ahí el destino habló.

Ahora es octubre del 2009, el Aldo a regresado de Wisconsin ha hecho libros cartoneros con los cartones de nueva York y nos ha llevado en cierta forma a nosotro también. Los dados han sido sabios.