jueves, noviembre 27, 2008

DESPUÉS DE LA TORMENTA. Reflexiones en torno a los tamayos y destamayados


La noche de lunes 24 de noviembre, en el Etno café, se evidenció una cosa: la literatura paceña (y digo paceña porque a estas alturas de nuestra historia es difícil llamarla boliviana) está tan saludable como nunca.

Un grupo (en el que me incluyo) salió con una propuesta crítica hacía la “idea” de declarar desierto el concurso Franz Tamayo 2008. Propuesta que por muchos años ha sido débil o directamente nula.

Durante los últimos años (con el nacimiento de la Editorial Yerba mala Cartonera y la contra-feria del libro), la contra-cultura (o anti-cultura, o a-cultura, como quiera llamarse) literaria a empezado a tomar forma. De una propuesta “sin norte” (como la calificaron algunos académicos en su momento) a una propuesta nueva y revitalizada que ha comenzado a cuestionar la literatura “oficial” desde, ya no su marginación, sino una oficialidad otorgada por la apertura de los mismos medios “oficiales”.

Haber declarado desierto un concurso de cuento de tal magnitud no sólo muestra salud, sino muestra que los tiempos cambian. Que la manera de hacer literatura cambia.

Hace poco tiempo cuando alguien salía insultando el trabajo de otro (que no es critica sino amargura o simple vanidad) todos callaban, nadie defendía la labor del escritor acallado por la dura oficialidad (oficialidad que por cierto nunca propuso nada).

Este año las cosas han empezado a tomar otro rumbo. La otra oficialidad a empezado a tomar pasos. El Antitamayocho (como se ha denominado) ha cuestionado muchas cosas, de las cuales salvo las siguientes:

1. Cuestionar el canon literario
El canon literario en la Paz (es que es muy difícil llamarlo boliviano) está caduco. Ha llegado la hora de replantearlo. El hecho de que un jurado declare ciento cincuenta cuentos como malos hace pensar que o ciento y pico personas andan mal de la cabeza o cinco escritores no quieren aceptar que la manera de hacer literatura ha cambiado.

2. Cuestionar a los ganadores de premios hasta este momento
Este cuestionamiento no va a su escritura sino a como han utilizado su posición para hacer algo por la salubridad de la literatura boliviana (y ahora si me refiero a ella porque englobo a escritores de distintas partes de Bolivia, que sólo han disfrutado su posición y no han aportado en nada al desarrollo de la cultura). Muchos han publicado han ganado premios han viajado haciéndose conocer pero y ¿han generado movimientos? ¿han generado escuelas?. Si se teme por una salud de la literatura paceña es porque sus “doctores” no han sabido curado el mal en su momento.

3. Cuestionar la propuesta de la literatura “oficial”
El que muchos escritores con posición para hacer algo por la salud de la literatura, no hayan hecho nada, hace pensar en la falta de iniciativa y de ganas por hacer que la literatura paceña o cruceña o cochabambina brille. La falta de propuestas, de proyectos culturales, de nortes literarios demuestra que la literatura “oficial” hasta ahora no ha propuesto nada.

4. Cuestionar el sistema educativo
Ciento cincuenta malos escritores son ciento cincuenta problemas educativos. El lenguaje en La Paz y en toda Bolivia no está siendo tomado en cuenta. Es la muestra de que los bolivianos no sabemos leer ni escribir. Ese es un grave problema (que hubiera sido solucionado si una bola de escritores ganadores de concursos se hubieran reunido y unido para hacer propuestas culturales-educativas y hubieran molestado a sus allegados para hacer algo por la educación y la literatura).

5. Cuestionarnos, como “nueva oficialidad”, si queremos seguir en las mismas
Estamos en un punto crucial, se ha destapado la caja de Pandora, a partir de aquí es pensar en la nueva propuesta, no aquella heredada de nuestros ancestros, no aquella que bloquea, insulta y atropella, no aquella que se duerme en sus laureles esperando que su ego se hinche y explote bañando con sabiduría al vulgo. Ha llegado la hora de seguir proponiendo desde una oficialidad sin premios y sin méritos. Desde una oficialidad que colabore a las futuras generaciones de escritores (sin mezquindades y miramientos). Desde una oficialidad que eduque y se eduque. Si Franz Tamayo proponía una nueva pedagogía nacional, que los destamayados (que somos miles) propongamos una novísima pedagogía nacional (educar desde la literatura, desde las realidades inmediatas, desde abajo)

Cuestionar algo más
Si la crítica literaria ha buscado nuevas voces en la literatura boliviana, que se actualice, que dejen de endiosar a los muertos y comiencen a leer nueva crítica latinoamericana y mundial (a esa denominada de la periferia), que dejen de poner sus ojos en la literatura escrita por los dinosaurios y estudien a esos escritores imberbes y malos. Que dejen de ocultarse (también en su fama) y colaboren a darle una rebosante sonrisa a Franz Tamayo. Que no sólo critiquen con una mueca socarrona y un desdén en su rostro sino articulen sus palabras en sus medios de comunicación, que dejen de leer a Borges, Shakespeare, y Sófocles y lean a Cucurto, a Lemebel, a Crispín Portugal, a Víctor Hugo Viscarra, a Roberto Bolaño. Que participen de los concursos (porque se necesita críticos no sólo criticones) como jurados y así no solamente digan: nadie bueno, ni siquiera uno hay en este lugar (después viene la lluvia de azufre y la mujer convertida en sal). Que abran sus mentes a la nueva ola, que se posmodernicen, se transmodernicen, que dejen el romanticismo y vuelquen sus saberes al pueblo. Y sino hay críticos dispuestos, que los nuevos críticos que puedan surgir en le futuro dejen de leer a Genette y lean a Said, Cornejo Polar y Bordieu.

Finalmente quiero decir que “los destamayados” es una propuesta, no es sólo una broma (creo que la literatura es una joda muy seria) y que ya se ha dado un paso, un paso hacía adelante, a partir de aquí es donde se debe construir, a partir de aquí es donde la nueva literatura debe nacer (párrafos atrás dije que había nacido, sin embargo creo que si asumimos eso podemos dormirnos, es mejor pensar que cada día debe nacer).

La paz 25 de noviembre de 2008

Gabriel Llanos C.
Escritor publicado por la Yerba Mala Cartonera