lunes, julio 07, 2008

Un video refleja el despertar “cartonero” de las letras alteñas


Por Martín Zelaya Sánchez

(FONDO NEGRO, La Prensa, 22/06/08)




Beto Cáceres, Crispín Portugal y Darío Manuel Luna

Yerba Mala, un documental elaborado por videastas argentinos, cuenta el trabajo de la editorial artesanal alteña que apuesta por la lectura a pesar de la difícil coyuntura socioeconómica.


No lea, baile”, reza un genial graffiti en el muro de la sede de la Cámara Boliviana del Libro en La Paz. Esa imagen, junto con las muy recurridas pero nunca reiterativas vistas y planos generales de la hoyada paceña, además de uno que otro detalle de rostros y cotidianidades de El Alto, le da un acertado ambiente familiar, coloquial, no por ello poco formal a Yerba Mala, el documental que los argentinos Colectivo 7 hicieron sobre Yerba Mala Cartonera, editorial artesanal alteña.


El video de 77 minutos de duración presentado el miércoles en el Espacio Simón I. Patiño mezcla dos temáticas y objetivos básicos: la problemática del libro, la lectura y el panorama editorial boliviano, y la producción, vocación y aventura de los editores Crispín Portugal (†), Roberto Cáceres y Darío Luna, responsables de este sueño “cartonero” que lleva ya tres años y casi una veintena de títulos.


Tres personajes esenciales para comprender a la babélica ciudad más joven y casi ya más grande del país: los voceadores de minibuses (que para mí son además los máximos símbolos urbanos de la La Paz actual), el Khari Khari y las cholitas cachascaneras son el quid del trabajo, a todas luces interesante y útil para comprender que entre carencias, disputas y conflictos en la llamada capital andina de Sudamérica también hay espacio y ganas para la cultura.


Luego de mostrar el infaltable Illimani y la enrevesada topografía de esta ciudad, domina la pantalla el inconfundible y único coro de voceadores que cada día anuncian a gritos el destino (léase en sus dos acepciones) de cientos de miles de personas.


Caminando por las atestadas calles y mercados, y también a bordo de un minibús, Roberto Cáceres cuenta los detalles de Línea 257, su primer libro publicado en la editorial que, merced a fotocopias de textos cedidos por los autores y tapas de cartón reciclado elaboradas por niños alteños, revolucionó la “industria” del libro nacional en 2006. El “mini” 257 recorre gran parte de El Alto y desemboca en la zona paceña de San Jorge.


Con una breve pero lograda dramatización, relata a continuación Darío Luna la historia del Khari Khari (que adaptó en su obra del mismo nombre), el mítico brujo andino que roba la grasa y con ella el alma de los incautos caminantes. Portugal, finalmente, y en una grabación efectuada meses antes de su intempestiva decisión de quitarse la vida, guía un rocambolesco tour por un cuadrilátero barrial en el que se ve a tres cholitas campeonas de lucha libre, una de ellas Almha la vengadora, quien le inspiró su libro.


“¿Se puede en verdad ser escritor en El Alto?”, se pregunta Cáceres a la mitad del filme, luego de que junto con sus dos compañeros demostrara sobradamente no sólo que sí se puede, sino que además es imperativo narrar a esta urbe.


El guión luego incluye retazos de opiniones sobre Yerba Mala y, por consiguiente, de la situación librera, literaria, social y cultural boliviana. Los entrevistados son los escritores Humberto Quino, Vicky Aillón, Gabriel Pantoja y Elvira Espejo, y los editores José Antonio Quiroga, Carola Ossio y Ana Patricia Navarro.


Vale la pena comprar el DVD que ya se vende —al igual que todos los títulos cartoneros— en el puesto de la editorial en la feria 16 de Julio, en el Espacio Patiño y en el café Sabrosito, detrás de la Casa de la Cultura.