domingo, julio 22, 2007

El Crispín

Amigos:

Crispín Portugal falleció el miércoles 18, una fecha cabalística pues su padre murió el mismo número de día del mes de enero de este año y Crispín nació el 17 de nov. de 1975. Ha publicado cuentos junto a Los Nadies, de El Alto. También Almha, la vengadora, en la editorial Yerba Mala (2006). Fue el sexto de diez hermanos, ahora sólo quedan nueve.

Decidió suicidarse ese miércoles luego de haberse despedido de su familia. Su familia no sabía nada, pero él se despidió extrañamente. (Lo vimos una semana antes y no dijo nada el cabrón). Llegó a su cuarto (estaba viviendo solo pues había tenido problemas con su mujer con la que tiene un hijo de dos años, llamado Dardo Camilo, a bautizarlo en los próximos días) y decidió partir bebiendo raticida. Estaba leyendo Frankestein, según su libro en el velador. Ha dejado cartas para sus amigos y familia, según sus hermanos, pero eso se evidenciará el miércoles que viene, luego de que la policía revise sus cosas.

Al velorio asistieron sus amigos de radio Wayna Tambo (Crispín hacía antes un programa que se llamaba El pacha blues). También asistió Virginia Ayllón y los que somos de la carrera de literatura y los que publicamos en la editorial. Llamaron de Argentina, los del Colectivo 7 que estaban editando el documental de la editorial.

Se veló anoche y hoy se lo enterró a las 3 p.m.

Antes del entierro fuimos a la casa donde antes trabajaba con su padre y sus hermanos, no sabíamos que era carpintero y de que Crispín siempre ayudaba en las tareas desde niño, y era el más cercano a su padre. Sus hermanos nos enseñaron su lugarcito de trabajo, su música que escuchaba. Mientras ponían el féretro en su lugar de descanso favorito, donde hacia su siestita, pusieron la grabación de su programa en el Wayna Tambo. Había poemas de Saenz recitadas por Crispín, eran versos sobre la muerte coincidentemente, y Crispín se despedía de sus oyentes, diciendo “hasta siempre”. Pareciera que Crispín, en su obra, en sus actividades, en su forma de ser, siempre pensaba en la muerte, en morirse. Una de sus hermanas dijo que escribió en una de sus cartas de despedida: “siempre he pensado en morirme, menos un día como hoy”.

Como cabrón que es, decidió no hacerse ganar, ni con la muerte.