miércoles, mayo 30, 2007

David y Goliat: editoriales pequeñas y grandes

Cuenta un cuento muy viejo, que había un joven pastor llamado David, y un gigante, Goliat, que creía que con su fuerza podía abusar de todos... Pero David se preparaba para darle un lak'anazo con su honda, donde menos se lo imagniaba.

Así más o menos es la historia de las cartoneras en latinoamérica vs. las grandes editoriales. Así también lo reconoce EL PAÍS (periódico donde publican Vargas Llosas y demás académicos de la RAE) en una notita. No sé si han leído nuestros libros pues en ellos no se respetan siempre sus criterios colonizadores.

Bueno, para interesados, publicamos a continuación la nota aparecida en EL PAÍS desde España sobre las cartoneras. (Ya se van actualizando y hablando más mejor, más les vale).


David y Goliat
A propósito de la efervescencia de editoriales independientes en América Latina

El País, Patricia de Souza, 05/05/2007

LA GLOBALIZACIÓN tiene su Arcadia, es decir, su lado feliz. Ése sería el caso de los editores independientes en América Latina. Ellos son jóvenes, son idealistas y se permiten competir con editoriales enormes utilizando las ventajas de la globalización para actuar con libertad en un mercado que no tiene más árbitro que la oferta y la demanda, además de cierto talento e intuición. En una entrevista, Milton Friedman, economista defensor de la globalización, explicaba cuáles eran estas virtudes: permitir que el más pequeño empresario pueda competir con el más grande. David y Goliat con las ventajas de la técnica. Esos editores han aparecido en toda América Latina como una alternativa que se inspira de algunas ideas en común: acercar al lector de autores que no son editados por los sellos más importantes. No todos manejan las mismas coordenadas, pero la mayoría cree en lo que hace y lo lleva adelante con pasión. Su estructura es casi ínfima (no sé por qué nadie les ha dedicado todavía una tesis) y manejan además criterios de mercado, de calidad, aspirando a ser verdaderos editores, a influenciar la opinión y desarrollar una especie de política cultural independiente en favor de la cultura. Lo más interesante es que esta iniciativa es realmente independiente y no tiene nada que ver con una política de Estado, lo que hace de esta propuesta un proyecto dinámico y limpio.

Cuando se les pregunta por qué decidieron editar, ellos coinciden en que es una labor noble e importante, tal vez un reclamo de configurarse un rostro en el que cual reconocerse. Una de las primeras editoriales independientes surgió en Argentina, Eloísa Cartonera, y empezó a editar con papel reciclado para producir libros a muy bajo costo. Cuando un grupo de jóvenes peruanos se enteró del proyecto, decidió crear algo similar en Perú, utilizando los mismos materiales y trabajando con niños de la calle. La editorial tomó el nombre de un icono popular peruano, Sarita Cartonera. En Bolivia se ha creado otra filial, y en Santiago se han convertido en Las Chicas de Animita Cartonera. Desde hace un tiempo Sarita Cartonera (Perú) publica a autores como Ricardo Piglia, de Argentina; Margo Glanz, de México; Roncagliolo, o nuevos como Edwin Chávez y Miguel Ildefonso. Álvaro Lasso, de Estruendomudo, es otro ejemplo muy interesante. Ha logrado instalar a sus autores en las librerías de Lima, y empieza con una colección de traducciones (Tránsfugas) en la que ha publicado al autor francés Richard Millet, y su despegue es seguro. O Matalamanga, otro grupo editorial que acaba de publicar un libro de Mario Bellatin, Perros héroes. Pero también existen otras, me comenta Jaime Vargas Luna, de Sarita Cartonera, Yerba Mala en Bolivia y Libros del Zorzal o los Sexto Piso, en México.

Su estética es muy diversa, recupera un cierto gusto popular por el símbolo, el sincretismo y el mestizaje cultural. Así, se crea un puente entre los diferentes países de América Latina, sin olvidar la traducción. Además de editoriales hay también revistas. Estruendomudo ha creado su revista, inspirada en las ganas de conseguir más lectores y hay otras como la de Las Sumasvoces, en Trujillo (Perú), con brillos internacionales. Estos editores se reunieron durante la Feria de Guadalajara en un encuentro bajo el nombre de Editores independientes y biobliodiversidad, para intentar formar un tándem editorial que se denominaría "Punche". Las Sumasvoces, no sólo es una revista de literatura y arte sino un grupo de jóvenes idealistas que hace pensar en Fourier y su utopía sobre el amor como un motor de creación. Hay una búsqueda de diversidad, ganas de ensanchar fronteras lingüísticas en el propio idioma a través de la traducción. Creo que nunca antes ha habido una efervescencia tan marcada en el mundo de la creación. A lo mejor se debe a que una cierta estabilidad permite ahora pensar, elegir, construir. Y esa pregunta por la diversificación del mundo moderno tiene que ver con las ganas de saber quiénes son, adónde se dirigen y por qué. Ésta es una inquietud subyacente en la mirada que le dan al pasado, reivindicando una cultura local, un saber vivir que observa el mundo con curiosidad y ganas de comprender. Por supuesto, el problema con que se chocan más frecuentemente es el de la distribución, pero ahí internet es una herramienta importante. La caja de herramientas que poseen es sus ganas de crear y así como Marcel Duchamp creía que "el arte estaba en todas partes", ellos creen que la cultura puede ser diversa y masiva. O sea, estos jóvenes lo están haciendo realidad poco a poco, piedra a piedra...

No hay razón para ser pesimistas.